Economía y agro

El precio récord de la carne impulsa la ganadería uruguaya a niveles históricos

El precio récord de la carne impulsa la ganadería y las cotizaciones del ganado gordo en Uruguay.

La cadena cárnica de Uruguay atraviesa un período de firmeza sin precedentes en sus valores comerciales. Las cotizaciones de la hacienda gorda y de las categorías de reposición registran marcas históricas, apoyadas en una tracción exportadora que consolida el precio récord de la carne en los principales destinos de colocación. La industria frigorífica nacional ha mantenido un promedio de venta superior a los US$ 6.000 por tonelada en los últimos meses, ratificando una tendencia ascendente que superó el umbral de los US$ 5.000 registrado a mediados de 2025.

Este comportamiento de los valores internacionales ha disipado los temores de una corrección abrupta similar a la burbuja financiera vivida en 2022. En el mercado interno, las cotizaciones reflejan esta presión compradora: el novillo de pasto muy bien terminado ha tocado pagos puntuales de US$ 6 por kilo carcasa, al tiempo que los terneros alcanzan promedios de US$ 4,50 por kilo en las subastas por pantalla, recortando la brecha histórica entre machos y hembras.

Detrás de este escenario de valores elevados opera una competencia intensa por la hacienda disponible. Los corrales de engorde, los invernadores tradicionales, los recriadores y las firmas exportadoras de ganado en pie disputan una oferta limitada de vacunos. La escasez de materia prima, derivada en parte de los efectos acumulados de secuelas climáticas pasadas sobre el rodeo nacional, encuentra una demanda internacional dispuesta a validar tarifas excepcionales para asegurar el abastecimiento de cortes de alta calidad.

Las colocaciones de cortes traseros enfriados hacia la Unión Europea y envíos de alto valor hacia China han marcado máximos de cotización, al tiempo que el resto de los componentes de la res mantiene una firmeza pareja que sostiene las valorizaciones de los frigoríficos locales.

Oportunidades comerciales en China y la Unión Europea para sostener el precio récord de la carne

Las ventanas de mercado para la producción uruguaya se expanden debido a condicionantes regulatorias y arancelarias que afectan a los principales competidores del hemisferio sur. En el mercado chino, tanto Brasil como Australia han agotado sus cupos anuales de importación con aranceles preferenciales. Al superar dichas cuotas, los envíos de ambos países quedan sujetos a tarifas punitivas cercanas al 55%, lo que reduce temporalmente su competitividad en el gigante asiático y deja un espacio libre que Uruguay, con una cuota holgada, puede aprovechar.

Paralelamente, el escenario comercial en Europa presenta reconfiguraciones de mayor permanencia. La inminente aplicación de suspensiones a la proteína vacuna brasileña por parte de la Comisión Europea —motivada por no garantizar la trazabilidad completa en el uso de antimicrobianos a lo largo del ciclo productivo animal— frena el acceso del mayor exportador mundial al mercado que paga las mejores tarifas por cortes enfriados.

Esta restricción a la oferta sudamericana competidora realza el valor estratégico de los sistemas productivos de Uruguay. La trazabilidad individual obligatoria del stock vacuno, la prohibición del uso de hormonas y antibióticos como promotores de crecimiento, y el diseño de la matriz energética nacional permiten cumplir de forma directa con los requerimientos socioambientales y sanitarios del bloque europeo.

A este panorama se suma la futura reglamentación de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación. Si bien su implementación ha sufrido postergaciones técnicas y políticas, su entrada en vigor establecerá diferencias competitivas marcadas a favor de la oferta nacional frente a la proveniente de zonas con presiones sobre bosques nativos en la región.

El desbalance estructural en Estados Unidos que apuntala el precio récord de la carne

El factor determinante que explica la firmeza estructural del mercado se sitúa en Estados Unidos. El Departamento de Agricultura de ese país (USDA) confirmó en su informe de inventario pecuario que el rodeo norteamericano atraviesa una fase de contracción severa. La producción de terneros en territorio estadounidense cayó a 32,5 millones de cabezas, registrando la cifra más baja desde 1941 tras nueve años consecutivos de descenso en los nacimientos.

Este déficit productivo interno ha llevado el valor del ganado gordo en el mercado norteamericano a niveles de US$ 8,50 a US$ 9 por kilo carcasa. Para suplir la falta de oferta local, las importaciones estadounidenses de proteína bovina aumentaron de forma pronunciada, superando 1,7 millones de toneladas en los primeros siete meses del año, con incrementos significativos en las compras desde Argentina, Brasil, Nueva Zelanda y Australia.

En el caso de Uruguay, las ventas hacia Estados Unidos mostraron un repunte en el volumen del bimestre junio-julio, acumulando cerca de 100.000 toneladas en los primeros siete meses del año. Este registro posicionó a la plaza norteamericana como el primer destino de los embarques locales en volumen, superando levemente a China en el acumulado anual, con valores de colocación que orbitan los US$ 8.000 por tonelada.

La brecha entre las compras crecientes de Estados Unidos y sus exportaciones en caída proyecta un desabastecimiento prolongado. La recomposición de los rodeos de cría en Norteamérica requerirá varios años, lo que garantiza que la principal potencia económica mantendrá una demanda alta de producto importado al menos hasta finales de la década.

Proyecciones hasta 2028 sobre la escasez global y la evolución en la ganadería nacional

Analistas del mercado internacional de proteínas indican que la fase actual del ciclo no responde únicamente a un empuje temporal de la demanda, sino a una restricción física de la oferta mundial. Se estima una reducción de hasta un 15% en el volumen de hacienda disponible en el circuito exportador global en los próximos años, debido a que los principales países productores —incluyendo Argentina y Australia— han iniciado simultáneamente procesos de retención de vientres para reconstruir sus rodeos.

En el ámbito local, la oferta de vacunos en Uruguay comienza un proceso gradual de recomposición tras la pérdida de terneros provocada por la sequía de 2023. Sin embargo, la extracción sostenida a través de la exportación de ganado en pie —que absorbe cerca de 400.000 cabezas anuales— mantendrá la demanda industrial por encima de la disponibilidad de novillos terminados durante los próximos ejercicios.

Asimismo, las condiciones climáticas favorables asociadas a períodos de buena disponibilidad forrajera otorgan una mayor capacidad de negociación al productor ganadero. La abundancia de pasturas permite adicionar kilos a los lotes en el campo, obligando a las plantas de faena a ofrecer pagos elevados para concretar los embarques requeridos por los clientes del exterior.

Las perspectivas de firmeza para el sector pecuario se extienden así de forma despejada. La combinación de atributos sanitarios, trazabilidad completa, diferenciación de calidad en razas británicas y acuerdos comerciales favorables le permiten al sector ganadero nacional consolidar un nivel de valorización superior frente a sus competidores regionales.

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