La sensación constante de que el tiempo nunca alcanza responde a la lógica de acumulación, las expectativas poco realistas y la presión por la productividad, según explicaron especialistas en psicología a Infobae este 30 de agosto de 2026. Aunque la jornada cuenta objetivamente con 24 horas para toda la población, la sobreestimulación y el mandato de rendimiento transformaron las actividades cotidianas en una carrera contra el reloj que genera ansiedad, culpa y agotamiento mental.
Factores psicológicos detrás de la percepción de falta de tiempo
La licenciada en Psicología Silvina Zecler señaló que el tiempo se vive de forma subjetiva, impulsado por una cultura donde predomina la acumulación de tareas, información y experiencias. Por su parte, el doctor en Psicología Flavio Calvo afirmó que la sobreinformación y la comparación constante en redes sociales distorsionan las expectativas de la agenda diaria, lo que lleva a confundir el estar ocupado con ser realmente productivo.
A su vez, la jefa del Departamento de Psicoterapia Cognitiva de INECO, Fernanda Giralt Font, sostuvo que la administración ineficaz de las horas se vincula a la cantidad de exigencias que se intentan concentrar en una misma jornada. Según la especialista, culturalmente se ha asociado el uso del tiempo de manera casi exclusiva con el rendimiento, extendiendo esa presión incluso al ámbito del descanso y el ocio.
Las consecuencias del distrés y la culpa asociada al descanso
El estado permanente de apuro deriva en lo que la licenciada Giralt Font definió como distrés, un estrés negativo que altera la atención, provoca irritabilidad, dificultades en la toma de decisiones y trastornos del sueño. Este ritmo sostenido reduce la eficiencia funcional de las personas y altera la presencia psicológica en las actividades cotidianas, llevando a pensar continuamente en la tarea siguiente.
Los expertos advierten que el descanso se ha transformado en motivo de culpa debido a un aprendizaje social que mide el valor personal a través de la producción constante. De acuerdo con Calvo y Zecler, convertir la relajación o las rutinas de autocuidado en objetivos rígidos dentro de la agenda transforma el tiempo libre en una exigencia más, lo que incrementa el cansancio y la frustración.
Estrategias de los expertos para administrar el tiempo con autonomía
Para reducir la ansiedad ligada a la prisa constante, los profesionales recomiendan diferenciar entre las tareas urgentes y las importantes, utilizando herramientas de priorización como la matriz de Eisenhower. Asimismo, enfatizan la necesidad de aprender a delegar, decir que no a ciertas demandas y renunciar a compromisos asumidos por mera costumbre o exigencia externa.
Finalmente, Giralt Font y Calvo remarcaron la importancia de reservar espacios vacíos en la agenda y realizar pausas cortas durante el día. Los especialistas concluyen que recuperar la autonomía personal no consiste en optimizar el tiempo para realizar más actividades, sino en asumir la capacidad de decidir de manera consciente cuáles tareas no se llevarán a cabo.
Los profesionales en salud mental enfatizan que comprender el límite real de las 24 horas diarias y desvincular el rendimiento del valor personal resulta clave para prevenir el estrés crónico. Establecer prioridades claras y aceptar la presencia constante de pendientes permite recuperar el control sobre el bienestar cotidiano.




