América Latina

Ortega y Murillo crean un nuevo título presidencial para eliminar la vicepresidencia

Nicaragua elimina la vicepresidencia, centralizando el poder en Ortega y Murillo, quienes podrán designar funciones presidenciales a su discreción.

Ortega y Murillo crean un nuevo título presidencial para eliminar la vicepresidencia
La reforma constitucional en Nicaragua elimina la vicepresidencia, reforzando el control de Ortega y Murillo sobre el poder ejecutivo.

Reforma constitucional en Nicaragua elimina la figura de los vicepresidentes y refuerza el control de Ortega y Murillo

La Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), aprobó una reforma del artículo 126 de la Constitución Política que elimina la figura de los vicepresidentes en el país, centralizando aún más el poder en la pareja presidencial compuesta por Daniel Ortega y Rosario Murillo, según explicaron a Martí Noticias tres analistas nicaragüenses.

Destitución de la figura de vicepresidentes y nuevos mecanismos de designación

La modificación del artículo establece que “la Presidencia podrá nombrar Designados Presidenciales, quienes desempeñarán las funciones que esta les asigne”. Desde entonces, los copresidentes Ortega y Murillo no cuentan con sucesores inmediatos, puesto que la figura vicepresidencial ha sido eliminada, y el país no ha tenido vicepresidentes desde 2025, cuando Murillo dejó ese cargo para pasar a ser copresidenta junto a Ortega.

Históricamente, Nicaragua ha tenido 25 vicepresidentes a lo largo de más de 200 años de vida independiente, de los cuales siete han llegado a desempeñar la primera magistratura del país mediante mecanismos constitucionales de sucesión.

Análisis de expertos: Mayor concentración de poder y restructuración política

Para el politólogo Manuel Orozco, la reforma representa una “reorganización simplificada de la gerencia política del Ejecutivo”, que busca “acentuar el poder en Rosario Murillo”. El director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano explica que, tradicionalmente, la figura del vicepresidente ha sido la de un acompañante de campaña o una persona que asume el poder en caso de ausencia presidencial. Sin embargo, la reciente reforma reconoce que esa función pierde relevancia y se sustituye por la de asesor, una de varias funciones que puede tener un vicepresidente.

Implicaciones para la sucesión y el control territorial

El analista político Eliseo Núñez afirmó que la eliminación de la vicepresidencia busca “asignar feudos a los militares para facilitar a Ortega y Murillo la sustentación de la sucesión”, enfatizando que el objetivo final es preparar la transferencia de poder, aunque para ello necesiten “distribuir grandes porciones territoriales o crear supra ministerios”, como designados presidenciales que tengan autoridad sobre varios ministerios o áreas específicas del gobierno, como economía o seguridad.

El exdiputado y abogado señaló que esta modificación constitucional busca otorgar estabilidad ante un eventual retiro de Ortega, sea por motivos de salud o decisión personal. Sin embargo, advirtió que este tipo de poder delegado “depende únicamente de ellos y puede ser retirado en cualquier momento”, lo que representa un riesgo para la concentración del poder.

Consecuencias internacionales y perspectivas futuras

Un exdiplomático que solicitó mantener su identidad en reserva por temor a represalias, dijo que con la eliminación del término “copresidente” y la incorporación de “designados” se reduce la posibilidad de competencia interna y se minimizan riesgos para la estabilidad del régimen. «Ahora, los designados pueden ser nombrados con mayor tranquilidad, ya que la delegación de poder es por naturaleza revocable», expresó.

Asimismo, añadió que la eliminación de la figura de vicepresidentes evita disputas o conflictos entre los hijos de Ortega y Murillo, permitiendo que cada uno controle una pequeña porción de la administración sin convertirse en una amenaza para la continuidad del control absoluto de la pareja.

Reacciones internacionales y el rechazo a la concentración de poder

Frente a las crecientes demandas internacionales por mayor libertad y democracia, especialmente por parte de Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos (OEA), la fuente consultada afirmó que estas medidas reforzarían la percepción de centralización del poder y consolidación de la dinastía familiar en Nicaragua.

Por su parte, Eliseo Núñez comentó que esta reforma va en contra de los principios y normativas promovidas por la OEA, ya que evidencia una intención de atrincherarse y evitar que las presiones internacionales logren cambios en el control del régimen.

Finalmente, Manuel Orozco señaló que para Estados Unidos, la interpretación de estas reformas apunta a la transformación del sistema presidencial en una estructura vertical y unipersonal, lo cual resulta en una evidente disminución de la formalidad y transparencia del sistema democrático en Nicaragua.

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