Un nuevo aire en Nokia
En un rincón del mundo tecnológico, donde las cifras suelen hablar más que las palabras, Nokia ha dado un giro inesperado. La multinacional finlandesa, que durante años fue sinónimo de teléfonos móviles, ahora se encuentra en una encrucijada que la lleva a reinventarse en el ámbito de las telecomunicaciones y la inteligencia artificial. En el primer trimestre de 2026, la compañía reportó un beneficio neto de 86 millones de euros, un respiro tras las pérdidas de 59 millones del año anterior. Este cambio de rumbo no es solo un número en un balance; es un reflejo de cómo la demanda de servicios relacionados con la IA y la nube está transformando el panorama empresarial.
Justin Hotard, el presidente y consejero delegado de Nokia, no escatima en elogios al referirse a este inicio de año. “Tuvimos un sólido comienzo”, dice, y no es para menos. Las ventas netas crecieron un 2,4%, alcanzando los 4.497 millones de euros, mientras que el margen bruto se elevó al 44,2%. En un contexto donde muchas empresas luchan por mantenerse a flote, estos números son un bálsamo. Pero, ¿qué hay detrás de esta aparente bonanza?
La dualidad de los negocios
La realidad es que, aunque hay luces, también hay sombras. El negocio de infraestructura de redes, que es uno de los pilares de la compañía, vio un aumento del 11,6% en sus ingresos, alcanzando los 1.829 millones de euros. Sin embargo, la división de redes móviles, que alguna vez fue el orgullo de Nokia, sufrió una caída del 3%, con ingresos de 2.495 millones. Este contraste es significativo y refleja una tendencia que muchos en el sector ya han comenzado a notar: la transformación digital está cambiando las prioridades de los consumidores y las empresas.
En un país como Uruguay, donde la conectividad es cada vez más esencial, la evolución de empresas como Nokia tiene un impacto directo en la vida cotidiana. La demanda de servicios de telecomunicaciones está en constante crecimiento, y la llegada de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, promete revolucionar aún más el sector. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es si Nokia podrá adaptarse lo suficientemente rápido como para no quedar rezagada.
Por otro lado, los ingresos provenientes de la inteligencia artificial y la nube se dispararon un 94%, alcanzando los 350 millones de euros. Este dato es revelador y sugiere que el futuro de la compañía podría estar más ligado a estas áreas que a su legado en telefonía móvil. La capacidad de Nokia para pivotar hacia estos nuevos mercados será crucial en un entorno donde la competencia es feroz y las expectativas son altas.
Un mercado en transformación
Hotard también se refirió a las proyecciones del mercado, anticipando un crecimiento del 27% en el sector de IA y nube entre 2025 y 2028. Esta cifra es un claro indicativo de que la inversión en tecnología no solo es una tendencia pasajera, sino una necesidad imperante. En un mundo donde la digitalización avanza a pasos agigantados, las empresas que no se adapten corren el riesgo de quedar obsoletas.
Sin embargo, no todo es color de rosa. La cadena de suministro enfrenta desafíos significativos. Los plazos de entrega se están alargando, lo que podría ser un indicativo de que la demanda está superando la capacidad de producción. Este fenómeno no es exclusivo de Nokia; muchas empresas en el sector tecnológico están lidiando con problemas similares. En Uruguay, donde la infraestructura tecnológica aún está en desarrollo, estos desafíos podrían tener repercusiones en la implementación de nuevas tecnologías.
La situación es compleja. Mientras que Nokia parece estar en una senda de recuperación, la realidad del mercado es que la competencia no duerme. Empresas emergentes y gigantes tecnológicos están constantemente innovando y ofreciendo soluciones que podrían desplazar a los actores tradicionales. La pregunta que muchos se hacen es si Nokia podrá mantenerse a la vanguardia o si se convertirá en un recuerdo nostálgico de un pasado glorioso.
Expectativas y realidades
En cuanto a las expectativas para el resto del año, Hotard se muestra optimista, señalando que las proyecciones están ligeramente por encima del punto medio de las previsiones financieras, que oscilan entre 2.000 y 2.500 millones de euros de beneficio operativo comparable. Sin embargo, este optimismo debe ser matizado. Las cifras son solo eso: cifras. La verdadera prueba estará en la capacidad de la empresa para ejecutar su estrategia y adaptarse a un entorno en constante cambio.
En Uruguay, donde la conectividad y la tecnología son temas de conversación cotidiana, la evolución de empresas como Nokia tiene un impacto directo en la vida de las personas. La necesidad de una infraestructura robusta y confiable es más crítica que nunca, y la forma en que las empresas aborden estos desafíos determinará su éxito en el futuro.
Mientras tanto, el runrún en el sector tecnológico continúa. Las empresas están en una carrera por la innovación, y aquellos que no logren mantenerse al día podrían encontrarse en una posición precaria. La historia de Nokia es un recordatorio de que, en el mundo de la tecnología, el pasado no garantiza el futuro.
La demanda de servicios relacionados con la inteligencia artificial y la nube está en auge, y Nokia ha registrado pedidos por valor de 1.000 millones de euros en este segmento durante el trimestre.






