Las fuerzas de seguridad italianas han detenido a más de 200 jóvenes, de los cuales aproximadamente el 80% son menores de edad, durante una segunda jornada de disturbios, vandalismo y saqueos en el centro de Milán. Estas acciones ocurrieron tras movilizaciones convocadas en esta ciudad y en otras del país, como Turín y Bolonia, para protestar contra el aumento del costo de la vida en Italia.
Movimientos y tácticas de los grupos
Los altercados se han caracterizado por el movimiento rápido de pequeños grupos de jóvenes encapuchados, desplazándose frecuentemente entre la plaza de San Babila, la vía Torino, la plaza del Duomo y el corso Vittorio Emanuele, según ha informado la agencia de noticias Adnkronos.
Saqueos y destrozos en Milán
Durante estos ataques, los asaltantes han saqueado un supermercado y varias tiendas. Además de los robos, han causado destrozos en el mobiliario urbano y en la propiedad privada, destruyendo marquesinas de autobuses, mesas de terrazas al aire libre y dañando vehículos estacionados y atrapados en el tráfico.
Daños a propiedades comerciales
Además, según la agencia, también han roto los escaparates de varios establecimientos comerciales con pedradas, incluyendo los grandes almacenes La Rinascente, en la plaza del Duomo, y un local de comida rápida en la famosa galería.
Enfrentamientos con la policía
Estos actos llevaron a enfrentamientos directos con efectivos de la Policía y los Carabineros, a quienes los grupos de jóvenes atacaron con piedras, sillas y petardos. Las fuerzas del orden han respondido con gases lacrimógenos y cañones de agua para tratar de contener y dispersar a los alborotadores en la zona del Palacio Real.
La tensión de los disturbios alcanzó la explanada exterior de la catedral del Duomo, lo que obligó a cerrar temporalmente las puertas principales de la fachada. Debido a los gases lacrimógenos y las carreras en el exterior, las autoridades religiosas tuvieron que gestionar la salida segura de los fieles y turistas que asistían a los oficios de la tarde, dirigiéndolos hacia puertas laterales cercanas al Arzobispado.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, condenó el domingo los primeros ataques «violentos» al afirmar que «manifestarse es un derecho», pero «poner a hierro y fuego nuestras ciudades no lo es».
«Una vez más, las mujeres y los hombres de las fuerzas del orden han tenido que enfrentarse a la violencia de delincuentes que, incluso a través de grupos organizados, aprovechan las manifestaciones para buscar el enfrentamiento y sembrar el caos», señaló en un mensaje publicado en redes sociales.






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