El presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), el doctor Serafín Sánchez, ha propuesto evaluar la incorporación de un cribado auditivo en edad escolar que permita detectar pérdidas de audición antes de que sus consecuencias se hagan evidentes.
Importancia del cribado auditivo temprano
«El cribado nos permitiría buscar la pérdida auditiva antes de que tengamos que descubrirla por sus consecuencias», ha insistido Sánchez, señalando que es necesario «estar atentos a las señales que pueden indicar que un niño no oye correctamente». Sin embargo, ha explicado que «no podemos confiar exclusivamente en que esas señales aparezcan o sean reconocidas a tiempo».
Consecuencias de la hipoacusia no diagnosticada
En el marco de la celebración del Día de la Pediatría este 8 de octubre, Sánchez ha manifestado que «cuando la dificultad para oír termina manifestándose como un problema de lenguaje, atención o aprendizaje, puede llevar ya tiempo interfiriendo en su desarrollo». Un niño que parece distraído podría estar experimentando una pérdida auditiva que contribuye a sus dificultades de atención o aprendizaje.
Uno de los principales problemas de la hipoacusia infantil es que el propio niño puede no ser consciente de que oye peor, ya que asume como normal la forma en que escucha y no dispone de referencias para identificar o explicar sus dificultades. En otros casos, puede tener problemas para comprender determinadas palabras, seguir las explicaciones del profesor o entender una conversación con ruido de fondo.
Limitaciones del cribado neonatal
«Superar el cribado auditivo al nacer no garantiza que un niño vaya a conservar una audición normal durante los años posteriores», ha continuado Sánchez. La prueba neonatal «ha supuesto un avance fundamental para la detección precoz de las hipoacusias congénitas», pero no identifica pérdidas auditivas que aparecen posteriormente o evolucionan de manera progresiva.
Un estudio español presentado en el 76º Congreso Nacional de la SEORL-CCC, que analizó a 63 niños diagnosticados de hipoacusia, mostró que el programa de cribado neonatal había detectado el 72 por ciento de los casos, mientras que el 28 por ciento restante fue diagnosticado posteriormente, a una edad media de cinco años.
Recomendaciones y medidas preventivas
Según el doctor Sánchez, «existen hipoacusias de aparición tardía y otras que progresan con el crecimiento», y hay que ofrecer «una segunda oportunidad para detectarlas» antes de que sus efectos sean evidentes. La OMS, en 2025, publicó un manual para facilitar la implantación de programas de cribado visual y auditivo en niños en edad escolar, destacando la importancia de abordar las alteraciones sensoriales para el correcto desarrollo y aprendizaje de los niños.
La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) también promueve controles objetivos de audición a varias edades entre la infancia y adolescencia, como parte de un calendario preventivo. El presidente de la Comisión de ORL pediátrica de la SEORL-CCC, el doctor Enrique Guillén Lozada, ha afirmado que «la detección neonatal nos permitió adelantar extraordinariamente el diagnóstico de muchas hipoacusias infantiles», y que se debe considerar «qué ocurre con las que aparecen después» para ofrecer mejores oportunidades de comunicación, aprendizaje y desarrollo en igualdad de condiciones.






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