Desalojo de campamentos en Lisboa y Oporto tras horas de advertencia
Después de varias horas de advertencia, la Policía de Portugal llevó a cabo este domingo el desmantelamiento de las acampadas que exigían soluciones para el acceso a la vivienda en Lisboa y Oporto. La operación, motivada por considerarlas como «asentamientos ilegales», culminó en enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas policiales.
Intervención rápida y eficiente en las protestas
En la Plaza de Pedro IV en Lisboa y en la plaza de Juan I en Oporto, aproximadamente 200 tiendas de campaña estaban instaladas. En apenas diez minutos, los agentes portugueses rompieron los cordones humanos formados por los manifestantes y accedieron a los asentamientos en una acción que medios locales calificaron como «dura, pero rápida y eficaz».
La Policía ha reiterado en múltiples ocasiones que consideraba estas acampadas como «ilegales» y que, desde las 00.30 horas de este domingo, tenían la orden de proceder a su retirada, aunque han expresado que los manifestantes tienen derecho a permanecer en el lugar sin las estructuras.
Respuesta en Oporto y Lisboa: heridos y disturbios
En Oporto, la operación se desarrolló de manera más inmediata, utilizando los agentes sus escudos para empujar a los movilizados fuera de la plaza. La organización ha reportado 37 heridos leves, una cifra cercana a la de la intervención del 15 de octubre, cuando se registraron 39 heridos, aunque en esta ocasión no se habrían producido enfrentamientos tan violentos.
Tras el desalojo, llegaron ambulancias con profesionales especializados en apoyo psicológico y paramédicos para atender a los heridos. En Lisboa, sin embargo, la situación fue más complicada. La intervención resultó ser más «contundente» y algunos manifestantes recorrieron las calles causando daños, volcando contenedores y dañando terrazas de restaurantes. Según las autoridades, algunos activistas intentaron atacar a la Policía con mobiliario y posteriormente llevaron a cabo lanzamientos de piedras y botellas contra las fuerzas del orden.
Como resultado, alrededor de diez personas fueron arrestadas y acusadas de delitos de desobediencia por no acatar la orden de desmontar las tiendas de campaña.
Incremento de tensiones y respuestas institucionales
La escalada de tensión en las calles, que ya dejó 55 detenidos en Lisboa el martes tras el desmantelamiento del primer campamento y cerca de 40 heridos en Oporto el 15 de octubre, ha aumentado la presión sobre las instituciones para buscar salidas políticas ante la crisis del coste de la vida.
En respuesta a esta situación social, el presidente de Portugal, António José Seguro, ha convocado para el próximo 29 de octubre una reunión con todos los partidos políticos con representación en el parlamento. Esta es la primera ronda de contactos de este tipo desde su toma de posesión en marzo pasado.
El mandatario busca impulsar un amplio acuerdo de Estado que permita establecer medidas tanto urgentes como a largo plazo para abordar la emergencia habitacional. En sus recientes declaraciones, Seguro manifestó que «un problema concreto y humano exige respuestas igualmente concretas y humanas», y llamó a la cooperación política para encontrar puntos de consenso que alivien la crisis de vivienda en el país.






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