El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó este martes su condena por los ataques del Ejército birmano en Rajine, donde se registraron medio centenar de muertes. El incidente ocurrió en un mercado de Kyauktaw, una localidad estratégica que desde febrero de 2024 está bajo control del Ejército de Arakán. La mayoría de las víctimas, casi 50 fallecidos y 60 heridos, se concentraron en ese espacio durante un momento de gran afluencia, cuando el mercado contaba con más de 200 tiendas gestionadas por diversos grupos étnicos como los Rajine, rohingya, hindúes, daingnet y otros.
El Alto Comisionado señaló que el ataque evidencia un bombardeo dirigido contra civiles y puso en alerta la violencia extrema que ha afectado a Birmania durante años.
Turk destacó que los ataques ponen de manifiesto la grave situación de los ciudadanos, especialmente en Rajine, y lamentó que desde hace tiempo el país se vea sometido a una violencia generalizada, con numerosos casos de violaciones y abusos de Derechos Humanos. En su comunicado, recordó que las Fuerzas beligerantes deben respetar los principios del Derecho Internacional Humanitario: distinción, proporcionalidad y precaución en los ataques.
Kyauktaw se encuentra a unos 77 kilómetros de Sittwe, la capital regional, donde han tenido lugar recientemente enfrentamientos entre las partes. El ataque tuvo lugar apenas horas después de que Malasia iniciara la deportación de 5.000 ciudadanos birmanos, incluyendo refugiados rohingya. El Alto Comisionado pidió inmediatamente la suspensión del proceso, advirtiendo que no es momento de devolver a personas a un país donde se registran violaciones y abusos atroces.
Ataque en mercado de Kyauktaw deja más de cincuenta muertos según la ONU
Turk denunció detenciones arbitrarias, tortura, violencia sexual, desapariciones forzadas y reclutamiento obligatorio tanto por parte del Ejército birmano como del Ejércimiento de Arakán. Recordó el principio de no devolución del Derecho Internacional, que prohíbe a los Estados devolver a personas a países donde existen amenazas reales de persecución o violaciones sistemáticas.
No cabe duda de lo que enfrentarán muchos de los repatriados, ya que las condiciones en Birmania no son seguras ni sostenibles, y es muy cuestionable que el retorno sea verdaderamente voluntario. El Alto Comisionado instó a otros países a dar un paso al frente y apoyar a Malasia y Bangladesh, que acogen a refugiados, ofreciendo soluciones alternativas.
Hace necesario proteger a los cientos de miles de personas que huyeron de Birmania por miedo a sufrir violencia, y garantizar sus Derechos fundamentales al pedir asilo y protección en el extranjero, conforme al Derecho Internacional.






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