El espectáculo de la política tradicional volvió a dar una muestra acabada de desconexión con la sociedad. En medio de un escenario económico crítico y con las heridas de la interna partidaria al rojo vivo, la cúpula del espacio opositor decidió congelar sus disputas por unas horas con un único fin corporativo: resguardar el costoso esquema de las primarias obligatorias. Durante la noche del martes, en una cita reservada desarrollada en la Ciudad de Buenos Aires, los referentes Kicillof, Máximo y Massa se sentaron junto a gobernadores y legisladores para coordinar un frente de rechazo absoluto al proyecto oficial que busca erradicar las PASO del calendario electoral.
La cumbre, gestada por los titulares de los bloques parlamentarios de ambas cámaras, expuso la paradoja central del peronismo contemporáneo. Los mismos dirigentes que no logran ponerse de acuerdo para articular una propuesta de país o resolver sus liderazgos territoriales, alcanzaron una coincidencia automática al momento de proteger la encuesta más cara de la historia institucional argentina. Para el bloque opositor, el mantenimiento de este sistema no responde a un ideal democrático, sino a la imperiosa necesidad de derivar al erario público la resolución de sus fracturas internas.
El encuentro contó con la presencia del gobernador bonaerense Axel Kicillof, el referente de La Cámpora Máximo Kirchner y el líder del Frente Renovador Sergio Massa. A ellos se sumaron los mandatarios provinciales Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gustavo Melella y el dirigente santiagueño Gerardo Zamora, conformando un mapa completo de los sectores que condujeron al país a la crisis económica previa. La presencia de los jefes de bancada, el senador José Mayans y el diputado Germán Martínez, terminó de dar formato operativo a una entente que busca convertir al Congreso en una trinchera de la burocracia política.
El costo de la interna partidaria trasladado al contribuyente
El argumento esgrimido por la dirigencia reunida en la capital sostiene que las primarias son una herramienta indispensable para garantizar la «diversidad» y generar propuestas electorales de amplio alcance. Sin embargo, la trayectoria del mecanismo demuestra que ha funcionado como un costoso filtro utilizado por las cúpulas partidarias para dirimir candidaturas sin asumir los costos financieros que implicaría una elección interna organizada por las propias estructuras partidarias.
La resistencia a debatir la suspensión o eliminación de las primarias contrasta con las demandas de austeridad que reclama la ciudadanía. La insistencia en sostener un sistema que obliga a los votantes a participar en contiendas sin competencia real representa un gasto millonario en logística, impresión de padrones y aportes de campaña que benefician casi de forma exclusiva a los sellos partidarios consolidados.
Para los líderes del peronismo, perder las PASO implica perder la capacidad de contención de los sectores desplazados en el reparto de listas. En un espacio fracturado entre el kirchnerismo duro, el aparato bonaerense y los intendentes del conurbano, la eliminación de esta instancia obligaría a una negociación previa de consecuencias inciertas, amenazando la cohesión de los bloques parlamentarios y la territorialidad de sus caciques provinciales.
La inoperancia opositora tras el acuerdo entre Kicillof, Máximo y Massa para frenar las reformas
La maniobra articulada por la conducción del Partido Justicialista apunta directamente a trabar el debate parlamentario de la reforma electoral impulsada por la Casa Rosada. La iniciativa de la administración de Javier Milei contempla la eliminación definitiva de las primarias para optimizar el gasto del Estado y agilizar los procesos institucionales. No obstante, el abroquelamiento del kirchnerismo y sus aliados busca construir una mayoría de bloqueo en el Senado, aprovechando la paridad numérica y la indefinición de otros sectores opositores.
El foco del conflicto parlamentario se traslada ahora al comportamiento de los bloques intermedios, particularmente el PRO. Mientras el peronismo aboga por mantener el statu quo sin modificaciones, la fuerza conducida por Cristian Ritondo analiza alternativas que modifiquen el carácter obligatorio de la votación, proponiendo un esquema donde cada espacio político asuma voluntariamente la realización de sus internas. Esta postura interrumpe los planes del PJ de arrastrar a la totalidad de la oposición a un rechazo a libro cerrado.
El abroquelamiento de los sectores tradicionales deja al descubierto una estrategia defensiva centrada en la conservación de estructuras antes que en la renovación de ideas. La foto conjunta de la dirigencia que gobernó hasta 2023 no ofrece soluciones a los problemas estructurales de la Argentina, sino un mensaje corporativo: la política tradicional está dispuesta a unirse únicamente cuando se intenta tocar el presupuesto de la contienda electoral.
El desarrollo del debate en las comisiones del Congreso pondrá a prueba la solidez del acuerdo alcanzado en la capital. La presión por transparentar los costos de la política situará a cada espacio ante la disyuntiva de validar la continuidad de esquemas agotados o acompañar una modernización del sistema electoral que devuelva la responsabilidad del financiamiento partidario a sus verdaderos protagonistas.






Dejá tu comentario
Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.