Javier Giner debuta en la dirección de largometrajes con un drama que explora la vida y las emociones humanas
El cineasta Javier Giner, conocido por su trabajo en series como Yo, adicto, estrena su primer largometraje titulado Esta soledad. La película, que llega a los cines españoles el próximo 30 de octubre, es un retrato íntimo que sigue a dos personajes en el período que separa la ruptura amorosa y muestra cómo sus vidas evolucionan por separado. Giner ha explicado que su intención era «capturar algo que no se puede definir del todo, una emoción indescifrable que participa del caos y del desorden vital».
Un proceso creativo marcado por cambios profundos y una reintroducción al guion original
Antes de que Yo, adicto se convirtiera en serie, Giner ya había escrito una versión inicial del guion de Esta soledad. Sin embargo, el paso del tiempo y su evolución personal hicieron que la historia pareciera otra. «Lo hablé con Luisa Matienzo, mi coguionista, y decidimos darle un meneo», relata Giner. Modificaron aspectos como el escenario, trasladando la acción de Madrid a Bilbao, y ajustaron el perfil de los protagonistas para que encajaran con los actores Oriol Pla y Marina Salas, quienes interpretan a Leo y Lorea, respectivamente. «Pensé: ‘Qué coño, estos personajes son para ellos'», puntualiza.
Una narrativa que busca escapar del academicismo y captar el caos emocional
Giner señala que su objetivo con la película era evitar una narrativa puramente clásica y convencional. Quiso acompañar a los personajes en un estado emocional que permitiera al espectador vivir un trance, más allá de los sucesos en pantalla. Esta soledad busca transmitir una sensación de caos, desorden, miedo al abandono y necesidad de conectar, reflejando aspectos de la vida que no siempre se ajustan a las normas del cine tradicional. «Estaba intentando capturar la vida, algo que no se rigiera necesariamente por las normas del cine», afirma.
Interpretaciones y conexiones emocionales con el público
La película narra la historia de Leo, interpretado por Pla, quien intenta abrirse camino en el teatro, cuidar a su padre enfermo y lidiar con la ausencia de su madre. Por su parte, Lorea, encarnada por Salas, es una escritora, caótica y punk, que se describe como «una mujer que se desborda a sí misma». Salas destaca que Esta soledad no busca efectos inmediatos, sino que pretende quedarse en la mente del espectador días después de su visionado. La intención del director es que el público pueda identificarse con distintas partes de la historia, dejando espacios vacíos para que cada uno complete y reflexione sobre su significado personal.
Relación de confianza y trabajo en equipo en la producción
Giner resalta la importancia de la confianza establecida con los actores, especialmente con Oriol Pla, con quien ya había trabajado en Yo, adicto. La relación previa facilita la exploración de registros y la intención de desafiar a los intérpretes a salir de su zona de confort, logrando resultados que enriquecen la narrativa. Marina Salas también comparte que la experiencia de trabajar con Giner ha sido enriquecedora, mencionando cómo la dirección de Javier le permite dotar a los personajes de un sentido propio y de una energía muy especial en cada una de sus interpretaciones.





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