Los equipos técnicos del Ministerio de Industria y Economía calculan el impacto del crudo internacional en las tarifas.

El bolsillo de los uruguayos enfrentará un nuevo desafío en los próximos días. El ministro de economía y finanzas, Gabriel Oddone, despejó las dudas este jueves al confirmar que el precio de combustibles tendrá, casi con total seguridad, un ajuste al alza a partir de mayo. A la salida de una reunión en la torre ejecutiva, el jerarca explicó que el equipo económico se encuentra actualmente «haciendo números» para determinar la magnitud del incremento, aunque dejó claro que el escenario internacional no da tregua. El valor del barril de crudo se mantiene sistemáticamente por encima de las referencias previas, lo que rompe el equilibrio financiero que el gobierno intentó sostener hasta ahora.

Los factores detrás de la suba del Precio de combustibles

La raíz de este nuevo tarifazo no se encuentra en el mercado interno, sino en la inestabilidad geopolítica que sacude al mundo. El conflicto bélico en medio oriente ha disparado el valor del petróleo, impactando de forma directa en los países importadores como uruguay. Según Oddone, el poder ejecutivo monitorea diariamente las gráficas internacionales, que muestran una tendencia alcista que no ha cedido en los últimos meses. Si bien el gobierno había intentado absorber parte de los costos para no trasladarlos íntegramente a la población, el margen de maniobra se ha agotado.

Por su parte, la ministra de industria Fernanda Cardona reforzó este diagnóstico señalando que el monitoreo junto a Ancap y Ursea es constante. El informe técnico del regulador será clave, especialmente tras evaluar el consumo registrado durante la semana de turismo. Cardona destacó que el estado ha intentado «cuidar el consumo nacional», pero admitió que la situación es compleja. El objetivo ahora es encontrar un equilibrio que no dispare la inflación, pero que al mismo tiempo no deje a uruguay en una situación de vulnerabilidad extrema frente a los mercados externos de energía.

El límite del 7% y la paradoja fronteriza

Un punto central de la discusión es el tope establecido por la ley de urgente consideración (LUC). En el ajuste anterior, el gobierno aplicó una suba del 7%, el máximo permitido por la normativa vigente. Según la ministra Cardona, ese ajuste fue «histórico» porque permitió que uruguay mantuviera precios competitivos frente a la región. Sin embargo, esta decisión tuvo un efecto colateral inesperado: el gasoil uruguayo quedó tan barato en comparación con argentina y brasil que se registró una invasión de camiones extranjeros que cruzan la frontera exclusivamente para cargar combustible en estaciones locales, presionando el stock nacional.

El impacto en la logística y el transporte marítimo

La preocupación del gobierno no se limita solo a la nafta y el gasoil de uso vehicular. Cardona recordó que se tomó la decisión política de topear también el gasoil marítimo en un 7%, a pesar de que el estado no tiene la obligación monopólica de hacerlo en ese sector. Esta medida buscó proteger la competitividad del puerto y el transporte de carga, pero ante la nueva realidad del mercado global, la sostenibilidad de estos subsidios implícitos está bajo revisión. El equipo económico liderado por Oddone debe decidir si repite un aumento cercano al tope o si busca una cifra menor para mitigar el impacto social.

Expectativa por los anuncios finales

Se espera que en los últimos días de abril el poder ejecutivo emita el decreto con los nuevos valores que regirán desde el 1° de mayo. Mientras tanto, la incertidumbre reina en las estaciones de servicio y en el sector productivo, que teme un traslado inmediato de estos costos a los precios de los productos de la canasta básica. La promesa de Oddone de «estudiar los números» es vista por muchos como el preámbulo de una suba que, aunque necesaria para las arcas de Ancap, castigará nuevamente la capacidad de consumo de la clase media y los sectores más vulnerables de la sociedad uruguaya.

En definitiva, el panorama energético para uruguay sigue atado a variables que el país no controla. La dependencia del petróleo extranjero y la volatilidad de la zona de conflicto en oriente próximo dictan el ritmo de la economía doméstica. Lo que queda claro tras las declaraciones de este jueves es que el alivio en los surtidores no llegará en el corto plazo. El precio de combustibles seguirá siendo el termómetro de una crisis global que, lejos de amainar, parece consolidar una nueva base de costos altos para toda la cadena productiva del país.