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Alerta meteorológica: El fenómeno de El Niño alcanzará su pico máximo entre noviembre y diciembre en Salto

Inundaciones y crecidas provocadas por el fenómeno de El Niño en el departamento de Salto

Uruguay se prepara para afrontar un escenario climático desafiante luego de que el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) informara ante el Parlamento que el país ingresó en una fase fuerte a muy fuerte del fenómeno de El Niño. Los modelos internacionales otorgan un 80 % de probabilidad a la consolidación de este evento, que favorecerá precipitaciones por encima de los valores habituales y aumentará el riesgo de inundaciones en distintas regiones.

Las estimaciones oficiales indican que el primer período de mayor impacto se desarrollará entre noviembre y diciembre de 2026, mientras que una segunda etapa crítica podría registrarse durante abril de 2027. Salto, Tacuarembó y Colonia aparecen entre los departamentos donde se espera una mayor incidencia de tormentas y acumulados significativos de lluvia.

Fenómeno de El Niño: Inumet advierte un escenario de alta intensidad

Durante su comparecencia en el marco de la Rendición de Cuentas, la presidenta de Inumet, Madeleine Renom, explicó que el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico modificará la circulación atmosférica sobre la región, favoreciendo el ingreso de aire cálido y húmedo hacia Uruguay.

Según detalló, este comportamiento incrementa la probabilidad de tormentas intensas, precipitaciones persistentes y eventos meteorológicos capaces de generar impactos sobre la infraestructura y las actividades productivas.

Renom también aclaró que la clasificación utilizada por el organismo responde exclusivamente a criterios científicos y no a denominaciones populares que suelen difundirse en algunos medios internacionales.

Salto encabeza el mapa de mayor vulnerabilidad

Los estudios presentados ubican a Salto como el departamento con mayor exposición a lluvias intensas durante los próximos meses.

Las estadísticas históricas muestran que, cuando este patrón oceánico-atmosférico se instala sobre la región, aumenta de forma considerable la cantidad de jornadas con precipitaciones superiores a los 20 milímetros.

Mientras que en años considerados neutrales diciembre registra alrededor de 26 episodios de ese tipo, en esta oportunidad la frecuencia podría duplicarse.

De confirmarse ese escenario, crecerá la presión sobre el drenaje urbano, la red vial y los cursos de agua del litoral norte.

Tacuarembó y Colonia también estarán bajo seguimiento

Las proyecciones climáticas incluyen además a Tacuarembó y Colonia entre las zonas donde podrían registrarse lluvias superiores al promedio.

Aunque la intensidad prevista sería algo menor que la estimada para Salto, la reiteración de temporales provocaría una rápida saturación de los suelos y aumentaría el riesgo de desbordes en arroyos y cañadas.

La acumulación de agua también podría afectar caminos rurales, puentes y la conectividad entre distintas localidades.

Un desafío para la infraestructura

Las autoridades advirtieron que este escenario pondrá a prueba la capacidad de respuesta de la infraestructura nacional.

Los sistemas de drenaje, las redes de saneamiento, las rutas, los caminos departamentales y diversas obras hidráulicas deberán soportar volúmenes de agua superiores a los habituales.

Cuando las lluvias se concentran en pocas horas, el terreno pierde capacidad de absorción y el escurrimiento superficial aumenta rápidamente, favoreciendo inundaciones repentinas tanto en zonas urbanas como rurales.

Impacto sobre el sector agropecuario

El exceso de precipitaciones también podría generar dificultades para la producción agrícola y ganadera.

Departamentos como Salto, Tacuarembó y Colonia podrían enfrentar problemas para acceder a establecimientos rurales, trasladar animales o desarrollar tareas de cosecha debido al deterioro de caminos secundarios.

La persistencia de condiciones húmedas suele afectar además la planificación logística de numerosas actividades vinculadas al sector.

Posibles consecuencias para la población

Otro aspecto destacado durante la exposición fue la posibilidad de que aumente la demanda de asistencia por parte del Sistema Nacional de Emergencias.

Las crecidas de ríos y arroyos podrían derivar en evacuaciones, interrupciones del tránsito y afectación de viviendas ubicadas en áreas inundables, especialmente en localidades cercanas al río Uruguay y otras cuencas sensibles.

Por ese motivo, los especialistas consideran fundamental reforzar el monitoreo permanente y actualizar los planes de respuesta antes del inicio del período más crítico.

Preparativos para los próximos meses

Entre las medidas recomendadas figuran la limpieza de desagües, el mantenimiento de la infraestructura hidráulica, la revisión de protocolos de emergencia y el seguimiento constante de los pronósticos oficiales.

Las autoridades continuarán actualizando sus informes conforme evolucionen las condiciones oceánicas y los modelos climáticos internacionales incorporen nuevos datos.

Vigilancia permanente

Si bien la intensidad final dependerá de la evolución de la atmósfera y del océano Pacífico durante los próximos meses, Inumet considera que existen fundamentos suficientes para mantener una vigilancia constante.

La combinación de lluvias abundantes, tormentas severas y posibles crecidas exige una coordinación anticipada entre organismos nacionales, gobiernos departamentales y servicios de emergencia, con el objetivo de reducir el impacto sobre la población, la infraestructura y la producción.

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