Publicación del nuevo Decreto-Ley de Hidrocarburos en Cuba
El 12 de octubre de 2026, el gobierno cubano publicó el Decreto-Ley 135/2026 «De Petróleo y Gas» junto con su reglamento (Decreto 184/2026), que entrarán en vigor el 19 de octubre. Esta legislación reemplaza la Ley de Minerales Combustibles de 1938 y la Ley 635 de 1959, permitiendo la participación formal de inversionistas extranjeros y actores económicos privados nacionales, como Mipymes y cooperativas, en la exploración y explotación de hidrocarburos.
La reforma llega después de casi 90 años sin revisiones significativas del marco legal sobre minerales combustibles, en medio de una grave crisis energética tras el fin de los suministros de crudo subsidiados por Venezuela. Esto ocurre mientras Estados Unidos incrementa sanciones a la estatal Unión Cuba Petróleo y otras empresas del conglomerado GAESA, complicando relaciones comerciales.
Modalidades de participación y medidas del nuevo decreto
Según el decreto, los yacimientos de petróleo y gas natural son propiedad socialista del pueblo cubano, basándose en principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad e inembargabilidad. Las formas principales de participación incluyen contratos de producción compartida, concesiones petroleras y contratos de servicios petroleros, con concesiones otorgadas preferiblemente mediante licitaciones públicas abiertas.
El reglamento establece límites de recuperación de costos en contratos de producción compartida y cánones de superficie y regalías para concesiones, además de salvaguardas fiscales para evitar la evasión y las transferencias de utilidades a través de precios de transferencia o gastos simulados.
El contexto y las perspectivas de inversión
Desde los años 90, Cuba ha permitido la exploración de hidrocarburos con capital extranjero. Sin embargo, el modelo monopolístico, donde CUPET y CIMEX controlan la cadena de valor, restringe el desarrollo. Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, ha criticado el modelo, sugiriendo reformas estructurales para atraer inversiones.
Emilio Morales, economista y presidente de The Havana Consulting Group, considera que la crisis económica y bancaria cubana, junto con la captura de Nicolás Maduro, ha dejado el abastecimiento energético bajo control estadounidense, y el nuevo decreto parece más un gesto hacia el gobierno de Trump.
Producción actual y desafíos futuros
La producción actual de crudo en Cuba es de aproximadamente 40 mil barriles diarios, lo que representa un tercio de la demanda nacional. La mayor parte del crudo se destina a centrales termoeléctricas, que dependen fuertemente de petróleo nacional altamente corrosivo.
En aguas profundas, esfuerzos exploratorios anteriores no lograron hallazgos comerciales viables, debido a la geología compleja y las restricciones del embargo. Los expertos creen que reactivar la producción requiere profundos cambios políticos y económicos.
La nueva legislación cubana busca flexibilizar el mercado y atraer inversión, manteniendo el control estatal sobre los hidrocarburos. Queda por ver si estas medidas serán suficientes para revitalizar la industria y modernizar su infraestructura.






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