En la noche del viernes, el precio del petróleo Brent, referente en EUROPA, bajó por debajo de los 100 dólares por primera vez desde el 9 de septiembre. Esa caída marcó el final de más de diez días consecutivos en los que el crudo había estado por encima de esa frontera, que había subido tras el estancamiento del conflicto en Irán. El Brent se desinfló cerca del 4% y cerró en 99,80 dólares.
La caída se produjo tras una declaración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien este domingo indicó que estaría dispuesto a reunirse con el presidente iraní, Masud Pezeshkian, durante la sesión anual de la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
El barril de crudo WTI, de referencia en Estados Unidos, también cayó, esta vez un 4,5%, y finalizó en 91,75 dólares. Antes, el viernes había alcanzado los 103 dólares. Trump, en una conversación con el periodista Trey Yingst en Jerusalén, dijo que las opciones frente a Irán eran 'arrasar Irán, dejarles que se pudran por la vía económica o pactar'. Afirmó que esperaba que el gobierno iraní se comportara.
Estados Unidos anunció este lunes que todas las aerolíneas iraníes dejarán de operar a partir del miércoles 23 de septiembre, debido a sanciones impuestas por la Administración Trump. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó en una entrevista a CNBC que si las aerolíneas iraníes aterrizan, no podrán recibir combustible, no se les permitirá el aterrizaje, no se les venderán billetes ni quedarán dentro del sistema del dólar.
Sanciones a aerolíneas iraníes y tensión en el estrecho de Ormuz
Teherán, por su parte, respondió con advertencias de que lanzará nuevos ataques y utilizará 'nuevas armas' en caso de que Estados Unidos realice una Nueva oleada de bombardeos. El portavoz de la Guardia Revolucionaria de Irán, Hosein Mohebi, señaló que si hubiera una agresión, habría cambios significativos en la defensa iraní y en su contraofensiva. Afirmó que Irán 'cambiaría la geografía de la guerra' y que usaría nuevas armas y capacidades para causar sorpresa en el mundo.
El centro de Operaciones Marítimas Comerciales del Reino Unido (UKMTO) registró una reducción drástica del tráfico en el estrecho de Ormuz, que pasó de un solo dígito entre viernes y domingo. Esa cifra es notablemente menor al promedio diario superior a 30 buques que señalaba Estados Unidos. Además, el oleoducto Saudí Este-Oeste, cerrado desde hace más de una semana tras ataques con drones desde Irak, sigue sin funcionar plenamente. Saudi Aramco ha informado a varios operadores europeos que no les suministrará petróleo en el próximo mes.
La petrolera trabaja para reactivar parcialmente el oleoducto en los próximos días, con la meta de que vuelva a funcionar a pleno rendimiento en unas seis semanas. Este sistema se ha convertido en una alternativa estratégica frente a la ruta marítima de Ormuz, permitiendo a Arabia Saudí mantener una salida para parte de su producción petrolera hacia mercados internacionales sin depender del estrecho.






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