Beirut logra que Israel desocupe dos zonas piloto
El reciente acuerdo firmado entre Líbano e Israel el pasado viernes no implica una retirada total de las fuerzas israelíes de las áreas que han invadido en el sur del país. La retirada será gradual y estará sujeta al desarme de las milicias de Hezbolá, limitándose por el momento a dos «zonas piloto». Estas zonas, según informan fuentes oficiales de Israel, son terrenos que se encuentran más allá de los límites de la zona de amortiguación instaurada por Israel en abril.
El acuerdo, hecho público por el Departamento de Estado de Estados Unidos, establece un «proceso recíproco y gradual» en el que se espera que el Ejército libanés restaure su soberanía en todo su territorio. Sin embargo, este proceso queda condicionado al «desarme verificado» de Hezbolá. Es importante señalar que esta organización ya ha rechazado el acuerdo, advirtiendo una vez más que no permitirá un desarme basado en estos diálogos entre Beirut y Tel Aviv.
Dentro del documento se menciona la existencia de «zonas piloto» cuya seguridad será asumida de forma gradual por el Ejército libanés, siempre que Israel considere que hay suficientes garantías de seguridad. Hasta ahora, las partes han acordado dos «zonas iniciales» que Israel, citando fuentes oficiales al ‘Times of Israel’, dejaría de ocupar inmediatamente. Sin embargo, estas zonas corresponden a áreas del sur que Israel ha ocupado más recientemente, excluyendo zonas estratégicas como la fortaleza de Beaufort, que permanece bajo control israelí desde el 31 de mayo.
Las futuras «zonas piloto» se establecerán de manera consensuada, y la población libanesa solo podrá regresar a estas áreas una vez se confirme el desarme exitoso y el desmantelamiento de la infraestructura de Hezbolá, además de culminar los esfuerzos de reconstrucción con apoyo internacional.
Beirut se ha comprometido a restablecer el monopolio estatal en el uso de la fuerza, lo que no solo incluye el desarme de Hezbolá, sino que también implica la exclusión del partido-milicia de cualquier función militar o de seguridad. También se ha prometido implementar un programa riguroso, basado en resultados, para fortalecer las capacidades de las Fuerzas Armadas Libanesas en el control militar y de seguridad en el país.
Por el lado israelí, se ha declarado que no hay ambiciones territoriales en Líbano, y que se reconoce el ejercicio de soberanía del Gobierno libanés sobre todo su territorio. No obstante, Israel se reserva el derecho a la autodefensa, en respuesta a cualquier ataque que provenga de Hezbolá.
Ambos gobiernos han acordado la creación de un grupo de coordinación militar, con el apoyo y participación de Estados Unidos, para asegurar la implementación del acuerdo marco.
Simultáneamente, Estados Unidos se ha comprometido a movilizar a sus socios internacionales para brindar un apoyo activo al gobierno libanés en lo que respecta a la reconstrucción del país, la restauración de su infraestructura, la revitalización de la economía y la generación de oportunidades para facilitar el desarrollo. Esto incluye una importante ayuda humanitaria y de reconstrucción, así como programas de recuperación económica e iniciativas de inversión, con el fin de que Líbano pueda recuperarse de años de conflicto y asegurar un futuro más prometedor para sus ciudadanos.
Finalmente, tanto Israel como Líbano se han comprometido a adoptar medidas de buena fe que reflejen una intención constructiva. Esto incluye la cesación de todas las acciones perjudiciales en foros políticos o jurídicos internacionales y el compromiso de trabajar juntos para la búsqueda y devolución de restos humanos, así como para la liberación de los detenidos.