La noche corría con la tensión habitual de las zonas calientes de la periferia de Montevideo hasta que el estruendo de los proyectiles rompió la rutina. Un policía herido en Peñarol y un despliegue de patrulleros a toda velocidad hacia el Hospital Español fue el saldo directo de un nuevo y violento ataque contra las fuerzas de seguridad, ocurrido en las últimas horas de este jueves en el norte de la capital.
El episodio se desencadenó de forma inmediata cuando los dispositivos tecnológicos de la Jefatura de Policía de Montevideo encendieron las alarmas. El sistema ShotSpotter, diseñado para la detección geolocalizada de disparos en tiempo real, captó una ráfaga de detonaciones en un punto crítico del barrio Peñarol. Un móvil de la Unidad de Respuesta Móvil (URPM) que patrullaba las inmediaciones se desvió de su ruta para verificar la situación, sin prever la hostilidad con la que serían recibidos.
Al arribar a la dirección indicada por el software, los efectivos ni siquiera tuvieron tiempo de bajarse del patrullero. Desde una vivienda de la zona comenzó una balacera directa contra el vehículo oficial. Los impactos dieron de lleno en la carrocería y los cristales, obligando a los funcionarios a cubrirse en medio de la oscuridad de la calle.
La balacera y el traslado de urgencia al Hospital Español
En medio de las ráfagas cruzadas, uno de los oficiales del cuerpo de respuesta se llevó la peor parte. El funcionario resultó alcanzado por varios proyectiles, sufriendo un grave balazo en la zona del abdomen y otras heridas de arma de fuego en los brazos. Sus compañeros de dotación, aplicando los protocolos de emergencia ante un policía herido en Peñarol, repelieron la agresión inicial, solicitaron apoyo urgente por radio y cargaron al agente ensangrentado en el asiento trasero del patrullero para evacuarlo de la línea de fuego.
El traslado hacia el Hospital Español se realizó bajo un fuerte operativo de custodia para abrir paso en las avenidas. Según las actas médicas primarias emitidas desde el centro asistencial de la zona de Reducto, el efectivo fue estabilizado por el equipo de guardia, permaneciendo bajo observación estricta pero fuera de peligro inmediato, un desenlace que en la interna policial se consideró un verdadero milagro dada la potencia del ataque.
Mientras el patrullero herido corría hacia el hospital, decenas de unidades de la Guardia Republicana y de Investigaciones irrumpieron en los pasajes del barrio Peñarol para acordonar el perímetro y dar con los tiradores. Los vecinos, resguardados tras las persianas y muros de sus casas, observaban el paso de las balizas en una de las noches más complejas del año para la jurisdicción.
Un detenido tras intentar descartar un fusil y dos pistolas Glock
El despliegue de saturación dio resultados a las pocas cuadras del origen de la emboscada. Una patrulla de apoyo divisó a un joven que caminaba a paso acelerado en una zona oscura, cargando una bolsa de arpillera con evidente nerviosismo. Al notar la presencia masiva de los uniformados, el sospechoso corrió unos metros y arrojó el bulto hacia el patio delantero de una vivienda ajena con la intención de ocultar la evidencia.
La maniobra fue advertida de inmediato por los efectivos, quienes redujeron al sujeto en el suelo antes de que pudiera escapar por los techos. Al revisar el contenido de la bolsa descartada, los agentes descubrieron un arsenal de alta peligrosidad: dos pistolas calibre 9mm de la marca Glock —con las características operativas y los números de serie modificados que coinciden con el equipamiento del Ministerio del Interior— y un fusil de asalto con un cargador de alta capacidad.
El detenido, cuya vinculación directa con los autores de los disparos al patrullero está siendo investigada de forma prioritaria, fue trasladado a la base de la Zona Operacional III. Los peritos de Policía Científica trabajan en la escena recolectando vainas servidas y analizando el armamento incautado para comprobar si las pistolas y el fusil fueron las armas utilizadas en el atentado que dejó al policía herido en Peñarol. La Fiscalía de Flagrancia de turno tomó el control del caso y dispuso las primeras directivas para el esclarecimiento del hecho.