La presencia de Catherine Deneuve en Cannes
Catherine Deneuve, la emblemática actriz francesa, se encuentra en un hotel boutique de la margen izquierda de París, acompañada de su perro Jack, un Shiba Inu que la observa con atención. En un ambiente acogedor, la actriz comparte detalles sobre su vida y su carrera, mientras se toma un momento para disfrutar de su vaporizador. “Dejé de fumar por un tiempo, incluso hice hipnosis, pero volví a empezar”, comenta, con una sonrisa que refleja su carácter.
Deneuve, quien ha sido un ícono del cine francés desde hace más de seis décadas, regresa al Festival de Cannes no solo como una figura legendaria, sino como una actriz activa. Este año, presenta dos películas en la competencia oficial: “Historias paralelas”, un drama del director Asghar Farhadi, y “Monstruo gentil”, de la directora austriaca Marie Kreutzer. “Oh, son papeles muy pequeños”, dice modestamente, pero añade que incluso los roles breves deben tener un propósito en la narrativa.
La historia de Deneuve en Cannes comenzó con su primer papel protagónico en “Los paraguas de Cherburgo”, que ganó la Palma de Oro en 1964. “Sabíamos que era especial cuando se rodó”, recuerda. “Todo tenía que grabarse antes de filmar, así que tuvimos que aprendernos toda la película de antemano”. Este filme marcó el inicio de su carrera y la catapultó a la fama internacional.
Un recorrido por su carrera y su legado
A lo largo de su trayectoria, Deneuve ha interpretado una variedad de personajes, desde la romántica Geneviève hasta la perturbadora Carole Ledoux en “Repulsión”. Su actuación en “Bella de día” consolidó su imagen como la “reina de hielo” del cine francés, un símbolo de la complejidad del deseo femenino. “Algunas escenas eran difíciles. No estaba lista para hacer todo exactamente como estaba escrito”, confiesa, recordando la dirección de Luis Buñuel.
A pesar de su estatus como símbolo sexual, Deneuve ha mantenido una postura crítica hacia la desnudez en el cine. “No soy una gran fanática de la desnudez en las películas”, reflexiona. “Cuando estás desnudo, ya no eres un personaje: eres solo un cuerpo”. Esta tensión entre su imagen pública y su vida personal ha sido un tema recurrente en su carrera.
Fuera de la pantalla, Deneuve ha sido una figura activa en el ámbito político. Firmó el “Manifiesto de los 343” en 1971, en defensa del derecho al aborto, y ha expresado su condena a la pena de muerte. Sin embargo, su carta abierta en 2018, en la que criticó el movimiento #MeToo, generó controversia y la colocó en el centro de un debate sobre la cultura del consentimiento.
Cuando se le pregunta sobre su mejor compañero de actuación, no duda en mencionar a Gérard Depardieu. “Está completamente presente. Con algunos actores, parece que no están escuchando plenamente”, dice, destacando la conexión que siente con él en el set.
Deneuve también se muestra cautelosa respecto a las implicancias del movimiento #MeToo. “Es complicado. A veces las acusaciones llegan muchos años después, lo que genera dudas”, señala. A pesar de las controversias, la actriz no se arrepiente de su trayectoria y expresa su deseo de haber trabajado con Alfred Hitchcock en un proyecto que nunca se concretó.
A sus 82 años, Deneuve sigue disfrutando de su trabajo. “Me encanta ir al teatro, estar con la gente y sentir esa atmósfera compartida”, dice, mientras se prepara para salir. Con Jack a su lado, se despide del ambiente parisino que la ha visto crecer y brillar en la pantalla grande.
“Es una gran felicidad tener una vida así”, concluye, dejando entrever la satisfacción que siente por su carrera y su legado en el cine.