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El asfalto porteño vuelve a arder por una ley clave
La jornada política en Argentina ha derivado en un escenario de caos y enfrentamientos abiertos en las inmediaciones del Congreso de la Nación. Mientras en el recinto se busca dar media sanción al proyecto de Reforma laboral impulsado por la administración de Javier Milei, las calles de Buenos Aires se transformaron en un campo de batalla entre fuerzas federales y organizaciones sindicales. La movilización, que comenzó con columnas pacíficas desde Plaza de Mayo, escaló rápidamente en violencia cuando grupos de manifestantes intentaron vulnerar el anillo de seguridad dispuesto por el Ministerio de Seguridad.
El clima de hostilidad ya se anticipaba desde la jornada previa, cuando referentes gremiales como Rodolfo Aguiar, de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), lanzaron advertencias directas contra los gobernadores que apoyen la iniciativa oficial. Para el sindicalismo combativo, esta modificación normativa representa un retroceso secular en los derechos adquiridos, calificándola como una herramienta que precariza el empleo y reduce las compensaciones por enfermedad. Esta postura radicalizada encontró su expresión más violenta pasado el mediodía, con el lanzamiento de bombas molotov y piedras contra el cordón policial.
El protocolo antipiquetes frente a la Reforma laboral
La respuesta del gobierno no se hizo esperar, activando de forma rigurosa el protocolo antipiquetes para intentar despejar las arterias principales de la capital argentina. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que las fuerzas federales están utilizando camiones hidrantes y gas lacrimógeno para contener el avance de las columnas que buscan sitiar el Palacio Legislativo. En este contexto de máxima tensión por los ajustes en el trabajo, se reportaron al menos cuatro efectivos policiales heridos y dos manifestantes detenidos, en medio de una lluvia de proyectiles improvisados con trozos de vereda.

Manifestantes rompieron veredas en protesta contra la Reforma laboral. (Foto: captura de TN.
Desde la Casa Rosada, el presidente Javier Milei utilizó sus redes sociales para repudiar los disturbios, publicando imágenes de los ataques con el mensaje: «Del otro lado tenemos esto. Para el Ejecutivo, los incidentes son una muestra de la resistencia de «la casta» sindical ante los cambios que propone los cambios laborales. Sin embargo, la violencia en las calles amenaza con opacar el trámite legislativo, donde el oficialismo ha tenido que ceder en varios puntos del texto original para asegurar los votos necesarios de los bloques dialoguistas.
Los cambios salariales que introduce la Reforma laboral
Uno de los puntos que genera mayor fricción y que ha movilizado a sectores como la Federación Aceitera es la modificación del régimen de licencias. El nuevo texto de la Reforma laboral propone cambios sustanciales en la remuneración de los trabajadores que sufren accidentes o enfermedades inculpables. Según el proyecto, se reducirían los plazos de licencia paga y se modificarían los porcentajes salariales, lo que ha sido denunciado por los gremios como un golpe directo al bolsillo del trabajador en su momento de mayor vulnerabilidad.

La CGT y las CTA encabezan la marcha contra la Reforma laboral. (Foto: captura de TN.
Además, la Reforma laboral plantea una flexibilización en los mecanismos de contratación que el oficialismo defiende como necesaria para reactivar el mercado de trabajo formal. Daniel Yofra, titular de los aceiteros, fue tajante al calificar el proyecto como «una porquería» que no beneficia en nada a los asalariados. Esta percepción es compartida por la CGT y las dos vertientes de la CTA, que han montado un escenario móvil en el cruce de Sáenz Peña y avenida de Mayo para realizar un acto central que cierre la jornada de protesta.
Identificación de agresores y el futuro de la ley
La Justicia argentina ya trabaja en la individualización de quienes encabezaron los ataques más graves, incluyendo el uso de bengalas y explosivos caseros. El Ministerio de Seguridad aseguró que se están resguardando todas las cámaras de vigilancia para avanzar en las causas penales contra los responsables de los destrozos en el mobiliario público. A pesar del caos externo, el debate parlamentario por la Reforma laboral continúa, en una sesión que se prevé maratónica y que pondrá a prueba la capacidad de resistencia política del gobierno libertario.
El escenario de fractura social queda expuesto una vez más en los alrededores de la Plaza de los Dos Congresos. Mientras las fuerzas de seguridad intentan mantener el control mediante el uso de la fuerza, miles de trabajadores ven con incertidumbre cómo sus condiciones de empleo podrían cambiar drásticamente antes de que termine la semana. La Reforma laboral es, sin duda, el test más difícil para la gobernabilidad de Milei en lo que va del 2026, enfrentando no solo una batalla legislativa, sino una resistencia física que parece lejos de apaciguarse.
¿Podrá el gobierno de Milei consolidar estos cambios estructurales si el costo social se sigue traduciendo en una violencia que parece desbordar las instituciones?
