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El subsuelo del crimen y el escudo del Estado
La cúpula del Ministerio del Interior y la Policía Nacional se presentó este miércoles en conferencia de prensa para arrojar luz sobre las zonas más oscuras de la Operación Blindaje. El ministro Carlos Negro no anduvo con vueltas: el ataque a un banco en Ciudad Vieja que se estaba gestando era una amenaza directa al corazón financiero del país. Para el jerarca, haber neutralizado esta maniobra fue una victoria estratégica que evitó lo que muchos ya califican como el intento de robo más sofisticado de las últimas décadas en Uruguay.
La investigación que permitió frenar el ataque a un banco en Ciudad Vieja tuvo un origen inesperado. Todo comenzó en setiembre de 2025 con una denuncia anónima por una boca de venta de drogas en la zona de Neptunia. Lo que inicialmente parecía un caso de microtráfico para la Dirección de Estupefacientes, terminó abriendo una caja de Pandora que conducía directamente a un local en las calles Colón y 25 de Mayo. Allí, la convergencia de ciudadanos de distintas nacionalidades despertó las alarmas de una organización que operaba en varios niveles de criminalidad.
El cruce de información que salvó al sistema
A medida que la vigilancia sobre la red de narcotráfico avanzaba, la Policía uruguaya recibió un «insumo clave» desde el exterior. Servicios de inteligencia de países vecinos advirtieron sobre la posibilidad de un golpe bancario mediante la técnica del túnel. Fue en ese momento cuando las dos investigaciones colisionaron: los mismos sujetos que movían pasta base en Canelones eran los que estaban financiando y ejecutando la logística para el ataque a un banco en Ciudad Vieja. Esta dualidad criminal obligó a un trabajo de reserva absoluta por parte de las distintas divisiones de la Policía Nacional.
José Azambuya, director nacional de Policía, destacó que el éxito del Operativo Blindaje radicó en la compartimentación de la información. Se determinó una misión específica para cada división y se mantuvo el secreto para evitar fugas», señaló el jerarca. Esta profesionalidad fue la que permitió que, cuando la amenaza fue neutralizada, no hubiera margen para la huida de los cabecillas. La neutralización de este ataque a un banco en Ciudad Vieja es vista internamente como el cumplimiento de un desafío de envergadura que pone a prueba la capacidad de respuesta del Estado uruguayo.
La infraestructura del delito bajo el casco histórico
El local donde se gestaba el ataque a un banco en Ciudad Vieja no era una guarida improvisada. Había sido alquilado en julio de 2025, lo que demuestra una planificación de largo aliento. Según detalló Julio Sena, director de Investigaciones, al menos tres de los detenidos vivían en el lugar de forma permanente, trabajando en el túnel que conectaba con el saneamiento público. El uso de la red de alcantarillas era el eje central para llegar a la institución financiera, cuyo nombre se mantiene en reserva por razones de seguridad, aunque sus autoridades ya fueron notificadas del peligro que corrieron.
De los once formalizados, siete son ciudadanos extranjeros, lo que refuerza la tesis de una «importación» de métodos delictivos del crimen organizado internacional. El intercambio de información con las policías de Paraguay, Argentina y Brasil es constante para determinar si estos individuos pertenecen a estructuras como el PCC u otras bandas especializadas en asaltos bancarios de gran escala. Evitar el ataque a un banco en Ciudad Vieja fue posible porque se logró detectar la infraestructura antes del punto de no retorno.
Un operativo que trasciende el narcotráfico
El ministro Carlos Negro aprovechó la instancia para defender su gestión, señalando que se están dando golpes al crimen organizado trascendiendo las categorías tradicionales. Al frenar el ataque a un banco en Ciudad Vieja, el Ministerio del Interior busca enviar una señal de fortaleza en un momento donde la seguridad pública está bajo el fuego cruzado de la crítica política. Para las autoridades, neutralizar tres millones de dosis de pasta base y evitar un boquete bancario en la misma operación es una muestra de que la Policía está a la altura de las nuevas amenazas.
Sin embargo, el Operativo Blindaje todavía tiene capítulos por escribir. Hay una persona que permanece requerida y los peritajes en el túnel de la calle Colón continúan para entender la magnitud de la obra. La Ciudad Vieja, habituada al ruido de los turistas y los oficinistas, ahora se enfrenta a la realidad de que bajo sus adoquines se planificó un golpe que pudo haber cambiado la historia económica del Uruguay en este 2026. La Policía cumplió su misión, pero la pregunta sobre cómo se pudo excavar durante meses en una zona tan sensible sigue flotando en el aire montevideano.
¿Es este operativo una señal de que Uruguay se ha convertido en el nuevo campo de operaciones para bandas internacionales expertas en golpes de gran escala?
