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Algunos dejaron el cine, pero esta película sincera lo merece todo

Películas como 127 horas generan reacciones físicas extremas en espectadores, destacando la escena de amputación que provoca mareos y desmayos en el cine.

Algunos dejaron el cine, pero esta película sincera lo merece todo
La escena de amputación en 127 horas causó mareos y desmayos en espectadores, según testimonios recogidos por medios en 2010.

Reacciones adversas en el cine: casos históricos y recientes

A lo largo de la historia del cine, diferentes películas han provocado que ciertos espectadores prefieran abandonar la sala antes de finalizar la proyección. Estas ocasiones no siempre están relacionadas con la calidad de la obra, sino que, en muchas ocasiones, tienen que ver con reacciones físicas ante escenas impactantes o explícitas. Algunas películas, por ejemplo, han sido particularmente incómodas para personas con sensibilidad estomacal o problemas de vértigo.

Una de ellas fue The Walk (El desafío), rodada en 3D con un nivel de realismo tan elevado que resultaba insoportable para quienes sufren de vértigo. También Irreversible, de Gaspar Noé, generó rechazo por sus escenas violentas y su crudeza, causando malestar en algunos espectadores.

Películas que han sorprendido y conmocionado a la audiencia

Sin embargo, muchas de las obras que en su momento provocaron que algunos espectadores abandonaran las salas merecen su reconocimiento y valoración artística. Ejemplos de ello incluyen clásicos como La naranja mecánica de Stanley Kubrick, el terror en El Exorcista, o la innovación narrativa de Pulp Fiction. Más recientemente, títulos como Titane, de Julia Ducournau —ganadora de la Palma de Oro en Cannes en 2021— también se suman a esa lista de películas que generan reacciones extremas en su audiencia.

El impacto de escena específica en la película 127 horas

Uno de los casos más notorios es la película 127 horas, dirigida por Danny Boyle y protagonizada por James Franco. La película tiene una puntuación casi perfecta en Rotten Tomatoes, con un 93%, y en general no resulta densa ni violenta, ni trata temas polémicos de manera explícita. Sin embargo, una escena en particular ha provocado malestar en algunos espectadores.

Se trata de la escena en la que el protagonista, un escalador atrapado en una roca, se ve obligado a amputarse su propio brazo para sobrevivir. Basada en la historia real de Aron Ralston, quien exploraba el cañón de Blue John, en Utah, cuando un desprendimiento de rocas le aplastó el brazo, la secuencia muestra con un alto grado de realismo cómo Ralston rompe sus huesos y corta la carne con una navaja para liberarse.

Reacciones físicas ante escenas extremas

El director Danny Boyle aseguró que la escena, rodada con un gran detalle y primeros planos, tuvo un impacto tal que provocó que varias personas experimentaran mareos, vómitos, desmayos e incluso convulsiones durante las proyecciones. En 2010, medios como Los Angeles Times recogieron testimonios de espectadores que relataron su malestar en las salas.

Por ejemplo, Courtney Phelps, que asistía a una función en Hollywood, relató que comenzó a sentirse mal justo al finalizar la escena de la amputación y, posteriormente, experimentó mareos y un pulso acelerado. Stephen Gilula, copresidente del estudio, afirmó que preferiría que las personas no se desmayaran en el cine, ya que consideran que no aporta valor publicitario y que, en definitiva, no es una situación positiva.

Incluso, Boyle reconoció en declaraciones a Deadline que temía que la escena provoque que algunos espectadores abandonarían la sala, ya que no sería una «gran recomendación» para asistir. El director señaló que su intención era rendir homenaje a la valentía del protagonista y que, aunque la escena es dura, forma parte de un «viaje» que debe ser experimentado para entender el contexto completo y la recompensa final.

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