La luna de miel con las encuestas parece haber quedado atrás para el presidente uruguayo. El último informe de CB Global Data —la consultora que mide mensualmente la imagen de los jefes de Estado de América Latina— confirma una tendencia que empieza a encender alarmas en la Torre Ejecutiva: Yamandú Orsi sigue perdiendo terreno en la valoración de su propia gestión.
Mientras figuras como el salvadoreño Nayib Bukele se mantienen como líderes indiscutidos del podio regional, la figura del mandatario uruguayo parece estancada en una dinámica de retroceso. El análisis de junio muestra que la imagen positiva del presidente sigue sin encontrar un piso firme, ubicándolo lejos de los lugares de privilegio que supo ocupar en el pasado.

Un camino de retroceso constante
El gráfico de la consultora es implacable. Tras haber salido del «top 10» en mayo al ubicarse en el puesto 11, la tendencia no ha mostrado signos de recuperación. Con una aprobación que apenas supera el 40%, el descontento de una parte del electorado parece haber ganado peso frente a las políticas de gestión.
Para muchos analistas, este descenso es un síntoma del desgaste natural del ejercicio del poder. Sin embargo, lo que preocupa en los pasillos de la política uruguaya es que, mientras Orsi baja, otros mandatarios latinoamericanos logran capitalizar el descontento social con discursos que conectan de forma más directa con la calle, un terreno donde la administración uruguaya ha mostrado dificultades para comunicarse.
¿Quiénes lideran la tabla?
El ranking de este mes vuelve a mostrar un dominio claro de los presidentes centroamericanos. Nayib Bukele se consolida en la cima, seguido de cerca por Claudia Sheinbaum (México) y Laura Fernández (Costa Rica). Estos líderes no solo sostienen su imagen positiva, sino que parecen inmunes a las críticas que suelen golpear a otros pares de la región.
Para el Gobierno uruguayo, el mensaje de las encuestas es claro: la paciencia de la ciudadanía no es eterna y los números en baja son, más que un dato estadístico, una señal de que el rumbo político necesita un ajuste de tuercas si se quiere revertir la tendencia antes de que el ranking del mes que viene profundice la caída.






