El aumento de temperaturas por El Niño, un riesgo para la salud de los adultos mayores en Perú
El incremento de las temperaturas asociado al fenómeno de El Niño representa un riesgo significativo para la salud de la población de mayor edad, alertó un especialista del sector salud peruano. Una temperatura corporal de 40 °C (104 ℉) puede provocar fallas multiorgánicas, una complicación severa que requiere atención médica inmediata, según informó la agencia Andina Noticias.
Impacto del calor extremo en la salud de la población adulta mayor
William Solís, médico geriatra del hospital nacional Dos de Mayo, dependiente del Ministerio de Salud (Minsa), explicó que la temperatura corporal habitual oscila entre 36,6 y 37 °C (97,9 y 98,6 ℉). La exposición prolongada a temperaturas muy altas puede alterar la regulación natural del organismo, teniendo consecuencias más graves en las personas de mayor edad.
Vulnerabilidades fisiológicas y síntomas de alerta
Con el paso de los años, el cuerpo pierde eficacia para mantener su temperatura dentro de los rangos normales. Según Solís, los adultos mayores “suelen experimentar una menor sensación de sed y una reducción en la sudoración, mecanismos fundamentales para evitar el sobrecalentamiento y mantener el equilibrio de líquidos”. A esta vulnerabilidad fisiológica se suman las enfermedades preexistentes, que pueden agravar los efectos del calor y modificar la forma en que se manifiestan los síntomas en cada paciente.
Las primeras señales de alarma incluyen náuseas, vómitos y desorientación. Cuando aparecen alteraciones del estado de conciencia, como confusión, delirio o convulsiones, se considera una situación grave que requiere ser atendida en un centro de salud. Una temperatura corporal cercana o superior a los 40 °C, junto con estos síntomas, constituye una señal de advertencia, aunque Solís recomienda no esperar a que la fiebre alcance ese nivel para buscar ayuda médica.
Precauciones y medidas de protección frente a las altas temperaturas
El especialista aconseja evitar la exposición prolongada al sol, especialmente durante las horas de mayor temperatura, y procurar espacios frescos y ventilados. En caso de que sea necesario permanecer al aire libre, se recomienda el uso de sombrillas u otras protecciones contra la radiación solar. La hidratación constante es clave en la prevención; se debe aumentar la ingesta de agua, recomendándose consumir entre cuatro y cinco vasos diarios o más, según la intensidad del calor.
También es recomendable mojarse la cabeza y otras partes del cuerpo para disipar el calor corporal. Además, mantener una alimentación adecuada y realizar actividad física acorde a las condiciones de salud de cada adulto mayor son medidas esenciales para preservar su bienestar en episodios de calor extremo. El especialista resaltó que estas prácticas son fundamentales para reducir el riesgo de golpes de calor y otras complicaciones relacionadas con las altas temperaturas provocadas por El Niño.





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