Últimas noticias

Fuerte denuncia de la madre de uno de los soldados ahogados en Fray Bentos

Verónica Rocha, madre de uno de los soldados ahogados en Fray Bentos, denunció falta de respuestas oficiales, contradicciones y retención de pertenencias.

Vista general del río Uruguay en la zona costera próxima a Fray Bentos.
Familiares de los militares fallecidos en Fray Bentos reclaman esclarecimiento y respuestas oficiales.

El dolor por la tragedia en Fray Bentos se cruza con los reclamos y las dudas de los familiares de los efectivos fallecidos. Verónica Rocha, madre del cabo de primera Juan Rocha —uno de los tres soldados que perdieron la vida durante un ejercicio de nado nocturno en aguas del río Uruguay—, denunció públicamente las múltiples incongruencias y la falta de información oficial recibida desde el momento en que ocurrió el fatal episodio.

Según relató la madre del efectivo, que revistaba en el Batallón de Infantería Mecanizado N.º 2, se enteró de lo sucedido a través de los medios de comunicación en la mañana del viernes 30 de octubre. «Yo me enteré por la prensa de lo que había pasado. Nadie me llamó para avisarme, como hubiera correspondido», expresó. Ante la falta de respuestas institucionales, ella y otros allegados intentaron comunicarse sin éxito con el joven. Cerca de las 7:40 horas, un integrante de la misma unidad militar confirmó de manera informal el fallecimiento a un familiar, mientras que desde la propia unidad de Fray Bentos se le restaba veracidad a los reportes alegando que «la prensa miente», hasta que finalmente la noticia fue confirmada pasadas las diez de la mañana.

Contradicciones y reclamos por las pertenencias

Las contradicciones oficiales también se trasladaron a la documentación legal y a los homenajes internos. En las palabras de despedida pronunciadas por un superior en el cuartel se indicó que el deceso se había producido el jueves 29, fecha en que se desarrolló la maniobra militar. Sin embargo, el único certificado entregado a la familia consigna como fecha de muerte el viernes 30 y califica la causa como «reservada».

Asimismo, Rocha señaló que varios compañeros de su hijo le manifestaron que «se tiene que hacer justicia» y le revelaron detalles sobre el operativo. Según dichos testimonios, el cuerpo de Juan fue hallado alejado del sector donde se encontraban sus compañeros y sin estar amarrado a la cuerda de sujeción que supuestamente vinculaba a los alumnos del curso. Otros efectivos también cuestionaron la versión oficial respecto al despliegue de seguridad, asegurando que había una sola embarcación en el agua y no cuatro como indicó inicialmente el Ejército.

A la angustia por esclarecer los hechos se suma la retención de los efectos personales del militar. «Nadie me ha llamado, nadie nos dice nada. No me han querido dar ni siquiera las pertenencias de mi hijo, ni su billetera ni su celular. Me dicen que el celular lo tiene Investigaciones. ¿Qué tienen que investigar en el celular de mi hijo?», cuestionó Rocha.

Antecedentes de muertes en entrenamientos del Ejército

El trágico episodio registrado en la zona del muelle del ex Frigorífico Anglo reabrió el debate sobre las condiciones de seguridad en las prácticas de alta exigencia física de la fuerza militar. La instrucción consistía en recorrer una distancia de 2.500 metros en el río Uruguay, vinculados a una misma cuerda y bajo la supuesta supervisión de dos botes y dos kayaks con instructores. Como consecuencia del siniestro, además de Juan Rocha, fallecieron el alférez Matías Vasella y el cabo de primera Carlos Leandro Gómez, mientras que el teniente segundo Braian Ruiz logró ser rescatado y reanimado.

No es la primera vez que un entrenamiento de estas características termina en tragedia. El 4 de noviembre de 2007, el soldado Alejandro Braian Aguerre Jaime, de 21 años, murió ahogado durante un ejercicio nocturno del curso de buzo táctico en la cantera El Terrible, en el departamento de Salto.

Aquel caso tuvo un precedente judicial relevante cuando, en 2012, la Justicia procesó con prisión domiciliaria a tres oficiales del Ejército por la muerte del alfériz Carlos Olivera, ocurrida en 2009 en una piscina de Toledo durante un curso de comando. En aquella oportunidad, las pericias y la investigación judicial determinaron que el efectivo fue sometido a ejercicios de hostigamiento y estrés psicofísico con inmersión forzada hasta el límite de la resistencia.

Comentarios

La opinión de nuestros lectores

0
Todavía no hay comentarios. Sé el primero en opinar.

Dejá tu comentario

Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.

Solo se publica tu nombre. El Gmail queda privado para administración y control de abuso.