A pesar de las falsas creencias que dan a la lepra por erradicada, las autoridades sanitarias de Cuba advirtieron que la enfermedad se diagnostica todos los años en la isla sin interrupción. La confirmación llegó de la mano de los registros más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que contabilizaron 124 nuevos diagnósticos en el país caribeño durante 2025.
Frente a este escenario, la responsable del Programa Nacional de Lepra, la doctora Raisa Rumbaut Castillo, salió a marcar cancha y exigió mantener informada a la ciudadanía para evitar que los prejuicios y la ignorancia retrasen las consultas médicas. Aunque Cuba alcanzó en 1993 el estándar internacional para eliminar la lepra como problema de salud pública —fijado en menos de un caso por cada 10.000 habitantes—, eso no significó la desaparición biológica de la bacteria Mycobacterium leprae. La persistencia de los contagios confirma que la patología nunca se fue y exige una pesquisa activa en los consultorios de atención primaria.
Casos en provincias y formas más complejas
Las cifras epidemiológicas demuestran una preocupante regularidad en la aparición de brotes. Durante 2023 se notificarán 123 diagnósticos, pero el dato alarmante fue que el 95,9% correspondió a formas multibacilares. Esta variante se caracteriza por una mayor concentración bacteriana en el organismo y un riesgo sensiblemente superior de diseminación si el paciente no recibe los medicamentos a tiempo.
La presencia de la enfermedad de Hansen abarca distintas provincias cubanas. En marzo de 2025 se detectaron enfermos en Las Tunas —incluyendo menores en edad pediátrica—, mientras que en 2018 la aparición de un foco de contagio generó una alerta sanitaria en Villa Clara. Por estos antecedentes, los especialistas remarcan la urgencia de que la gente no se deje estar y consulte ante cualquier alteración sospechosa en la piel.
Mitos fuera: bajo contagio y tratamiento gratuito
Para derribar el estigma y el pánico infundado, Rumbaut Castillo fue contundente: la lepra no es una enfermedad de contagio rápido. La bacteria exige una convivencia íntima, continua y prolongada bajo el mismo techo con alguien enfermo que no esté recibiendo medicación. El bacilo jamás se transmite por un abrazo, un beso, un apretón de manos ni por compartir el transporte público.
Por otra parte, la respuesta médica garantiza la curación total si el abordaje es temprano. El tratamiento llega a la isla donado sin costo por la OMS y es administrado bajo control en los consultorios de la familia. Desde la aplicación de las primeras dosis, la enfermedad deja de ser transmisible, lo que permite que el paciente siga con su vida laboral y social sin ningún tipo de aislamiento ni restricción.





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