Golpe al tráfico de armas en la frontera norte
Un ciudadano argentino y otro brasileño resultaron condenados a tres años y medio de prisión por su responsabilidad en maniobras de tráfico internacional de armas de fuego y municiones en el departamento de Rivera. La resolución judicial se concretó en el marco de la denominada Operación Zancada, un despliegue coordinado por las fuerzas de seguridad uruguayas que logró interceptar la ruta utilizada por una organización criminal para ingresar armamento desarmado al territorio nacional.
Las actuaciones permitieron determinar que las piezas de las armas eran ingresadas desde la República Argentina hacia Uruguay para luego ser entregadas en la ciudad de Rivera a intermediarios provenientes de estados del norte de Brasil. El destino final de los cargamentos era la ciudad de San Pablo, donde el armamento abastecía a las estructuras delictivas norteñas.
El caso puso al descubierto una logística transfronteriza altamente organizada, que utilizaba vehículos con matrículas de ambos países para cruzar los controles fronterizos y concretar las entregas sin levantar sospechas inmediatas entre las autoridades de la zona.
El operativo en ruta 5 y el allanamiento en barrio Lagunón
La fase operativa decisiva tuvo lugar en la madrugada del miércoles 21 de octubre de 2026, cuando efectivos policiales montaron un control en la ruta 5. En ese punto interceptedaron un automóvil con chapa argentina que pretendía abandonar el departamento de Rivera tras haber completado una entrega de material bélico. Al efectuar la inspección del rodado, los agentes hallaron 20.000 reales en efectivo ocultos en la estructura del vehículo, dinero que correspondía al pago por la maniobra recién efectuada.
Posteriormente, durante la mañana del mismo día, las fuerzas de seguridad llevaron adelante un allanamiento en una vivienda del barrio Lagunón, lugar donde se alojaba el ciudadano brasileño involucrado, de 37 años de edad, encargado de recibir los cargamentos en la frontera.
En ese procedimiento, los investigadores revisaron un vehículo con matrícula brasileña que se encontraba en la propiedad. Al desarmar un compartimento oculto dentro del rodado, la Policía logró incautar diversas piezas correspondientes a fusiles de asalto marca HK G3, confirmando el mecanismo de traslado por partes para eludir las revisiones habituales.
Trabajo coordinado e inteligencia multinacional
El esclarecimiento del caso fue el resultado de una investigación conducida por la Fiscalía Semiespecializada de 3º Turno de Rivera, conjuntamente con la Regional Norte de la Dirección Nacional de Investigaciones de la Policía Nacional, la Dirección de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Rivera y personal de la Guardia Republicana.
A su vez, el éxito de la Operación Zancada respondió a un fluido intercambio de información de inteligencia con organismos de países vecinos. Las autoridades uruguayas mantuvieron contacto directo con la Policía Rodoviaria Federal y la Policía Civil de Livramento por parte de Brasil, así como con la Aduana de la República Argentina.
La articulación entre las agencias estatales de la región permitió reconstruir la secuencia completa del tráfico, desde la entrada de los componentes por la frontera suroeste hasta su paso por el territorio uruguayo y su posterior traspaso a la frontera seca con Brasil.
Nexos con el crimen organizado en América Latina
Según se pudo establecer en la investigación judicial, la organización responsable de la maniobra estaría integrada por ciudadanos brasileños vinculados de forma directa al Primer Comando de la Capital (PCC), una de las estructuras delictivas de mayor alcance e influencia en Sudamérica.
Este tipo de operativas demuestra cómo las fronteras de la región son utilizadas como corredores de tránsito para el contrabando de insumos tácticos hacia los grandes centros urbanos de Brasil. El envío de fusiles desarmados, como los componentes de HK G3 incautados, representa una modalidad habitual para abastecer los arsenales de las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico y al control territorial.
La interceptación de este cargamento evitó que el armamento continuara su recorrido hacia San Pablo, frenando el fortalecimiento logístico de los grupos armados en el mercado negro regional.
Con la homologación de la condena de tres años y medio de penitenciaría para ambos detenidos, la Justicia dio por cerrada la primera etapa de la Operación Zancada. Los condenados comenzaron a cumplir sus respectivas penas en el sistema carcelario.
En tanto, las autoridades policiales y fiscalías intervinientes no descartan nuevas actuaciones a partir de los datos analizados durante las incautaciones de dinero y vehículos, manteniendo activa la coordinación fronteriza para detectar eventuales ramificaciones de la red en la zona.






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