El principal representante de Naciones Unidas en Haití, Carlos Ruiz Massieu, alertó este lunes al Consejo de Seguridad de la ONU sobre «la capacidad de las bandas para adaptar sus tácticas a medida que se intensifican las operaciones de seguridad», en medio de una crisis de violencia que ha dado lugar a eventos como el ataque reciente a un vehículo de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) en la capital, Puerto Príncipe.
Retaliaciones contra la población civil
Ruiz Massieu manifestó su preocupación por la capacidad de las bandas para modificar sus tácticas, y advirtió sobre un aumento de las represalias contra la población civil y la expansión territorial de estas bandas hacia zonas rurales. Estas observaciones se basan en el último informe de Naciones Unidas sobre la situación en Haití, el cual indica que los grupos armados recurren cada vez más a la toma de rehenes, intimidación y represalias contra los civiles para mantener el control sobre sus territorios y desafiar la autoridad del Estado.
Ejemplo de ataques violentos
Un ejemplo de esta estrategia es el ataque ocurrido el 23 y 24 de agosto en Kenscoff, una localidad montañosa al sureste de Puerto Príncipe, donde al menos 47 personas murieron, 22 resultaron heridas y 52 fueron tomadas como rehenes. Trece de estas personas fueron liberadas posteriormente gracias a iniciativas locales respaldadas por Naciones Unidas.
Operaciones de seguridad en Haití
El informe también señala que las operaciones de las fuerzas de seguridad haitianas han contribuido al aumento del número de víctimas mortales, representando el 52% de los 808 haitianos muertos o heridos desde principios de julio, incluidos 148 que no tenían vínculos con bandas criminales. La Fuerza de Supresión de Pandillas, respaldada por el Consejo de Seguridad y con apoyo logístico de la ONU, sigue su despliegue con 1.563 efectivos uniformados, pese a que el Consejo había autorizado hasta 5.550 agentes. La fuerza también enfrenta peligros, como el reciente ataque a un vehículo en el área metropolitana de Puerto Príncipe.
Retos para la estabilidad y democracia
Jack Christofides, representante especial de la GSF, intervino ante el Consejo de Seguridad destacando que «el impulso es real, pero también lo son los retos». Resaltó que eliminar a las bandas de una zona es solo un primer paso, y que debe consolidarse y mantenerse la seguridad para lograr avances duraderos. Ruiz Massieu enfatizó que las operaciones de seguridad no son suficientes por sí solas para lograr una estabilización sostenible, abogando por el restablecimiento del Estado y programas de desarme y reintegración para menores reclutados por bandas.
Además, advirtió que la persistente inseguridad pone en peligro el regreso a la democracia, dado que las elecciones presidenciales y legislativas, planeadas para el 13 de diciembre, han sido indefinidamente postergadas. A pesar de que los preparativos continúan, Haití no celebra elecciones nacionales desde 2016. Según Ruiz Massieu, se han registrado más de 35 partidos y grupos políticos y 3.500 candidatos, pero solo había 759.257 votantes potenciales en el censo al 5 de octubre, de un electorado estimado en 6,5 millones, complicando los próximos comicios debido a la inseguridad y desplazamientos masivos.
Ruiz Massieu recordó que establecer nuevas fechas para las elecciones sin evaluar su viabilidad puede erosionar la confianza pública y la credibilidad de las instituciones haitianas.






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