El consultor político argentino Fernando Cerimedo, reconocido por sus asesorías a figuras de la extrema derecha regional como Javier Milei, Jair Bolsonaro y el hondureño Nasry Asfura, enfrenta un complejo escenario judicial en Bolivia. El estratega de 45 años fue detenido en el aeropuerto internacional de Santa Cruz de la Sierra y enviado a prisión preventiva por seis meses por orden de la Justicia boliviana, que lo investiga por los delitos de «tentativa de feminicidio» y «enriquecimiento ilícito».
La medida judicial se dictó tras la denuncia efectuada por su expareja, la abogada y militante política boliviana Nadia Beller, de 33 años. El pasado 17 de agosto, Beller fue víctima de un atentado frente a un hotel cruceño, donde dos hombres en moto la atacaron a quemarropa, provocándole tres heridas de arma de fuego. Al día siguiente, desde la cama del hospital, acusó públicamente a Cerimedo de haber contratado sicarios para deshacerse de ella, revelando además que se encontraba embarazada del consultor y que él la había acompañado a una consulta médica el día anterior a la agresión.
Durante los allanamientos realizados en el domicilio de Cerimedo en La Paz, la Policía antinarcóticos y de inteligencia halló una suma en moneda local equivalente a unos 35.000 euros (39.200 dólares) y desmontó una estructura operativa de «granja de bots».
Manipulación digital, «guerra sucia» y denuncias en la región
Según la declaración de Beller —cuyo testimonio sobre la presunta red de desinformación fue expuesto públicamente por la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum durante una conferencia oficial—, el móvil del ataque estuvo vinculado a su intención de revelar los mecanismos informales del consultor. Beller afirmó que Cerimedo planeaba operaciones para desestabilizar gobiernos en América Latina mediante el uso de bots, la compra de creadores de contenido y el despliegue de ciberataques coordinados.
Asimismo, la abogada sostuvo que en Bolivia Cerimedo ejercía un control absoluto de las decisiones del Poder Ejecutivo tras la victoria del presidente Rodrigo Paz, señalando que «no gobierna Paz, gobierna Cerimedo». Tras la detención del estratega, el mandatario boliviano marcó distancia, afirmando que no existían contratos ni cargos formales con el Estado y que sus servicios se limitaron estrictamente al período de campaña electoral.
Las prácticas atribuidas a la agencia Numen y al medio ‘La Derecha Diario’ —propiedad de Cerimedo— acumulan antecedentes judiciales en otros países sudamericanos. En Brasil, la Justicia mantiene abierta una causa por su presunta implicación en «milicias digitales» orientadas a agitar denuncias de fraude e incitar movilizaciones tras el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en 2022. En Chile, la Justicia penal y una comisión parlamentaria investigan maniobras de manipulación digital en elecciones recientes y sondeos alterados durante el referéndum constitucional de 2020.
De las estrategias digitales a las causas judiciales
Especialistas en comunicación política y redes sociales coinciden en señalar que el estratega logró articular una red de conexiones en los núcleos de la derecha conservadora y de extrema derecha en el continente, operando habitualmente por fuera de las estructuras formales de los partidos políticos.
En febrero de 2026, Cerimedo había recibido en Mar-a-Lago (Florida) el reconocimiento como «consultor político hispano del año» por la articulación de estrategias digitales vinculadas al movimiento MAGA. No obstante, el avance de las causas por violencia, enriquecimiento e injerencia digital sitúa su carrera en un punto de quiebre defensivo ante los tribunales altiplánicos y las fiscalías de la región.






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