Un minuto adicional por cada atención médica puede parecer poco relevante. Sin embargo, aplicado a los cerca de 3,24 millones de registros que se realizan cada mes en Colombia, ese lapso suma 54.000 horas de trabajo. Si la tarea tarda cinco minutos, la carga asciende a cerca de 270.000 horas mensuales, según una estimación de Biofile, plataforma de digitalización de procesos de salud, a partir de datos oficiales de historia clínica electrónica.
La cifra equivale a unas 33.700 jornadas de ocho horas destinadas a diligenciar información y cumplir procesos administrativos. El cálculo busca medir el peso acumulado de labores que suelen quedar fuera de la consulta y que, cuando se trasladan al final del día, pueden reducir el descanso del personal sanitario.
Impacto de las Tareas Administrativas
El informe toma como referencia el tablero de Historia Clínica Electrónica del Ministerio de Salud y Protección Social. Con corte al 24 de septiembre de 2026, la plataforma contabilizaba 38.766.847 atenciones digitales de 10.629.491 pacientes, distribuidas entre 2.760 prestadores, 6.336 sedes y 462 municipios del país.
Los datos oficiales equivalen a un promedio aproximado de 108.000 atenciones por día. Biofile proyectó ese volumen a cerca de 3,24 millones de registros al mes y calculó la carga administrativa bajo distintos escenarios: un minuto por atención representa 54.000 horas mensuales; tres minutos, 162.000; y cinco minutos, alrededor de 270.000.
Consecuencias en el Personal Médico
La estimación no establece que cada profesional destine exactamente cinco minutos a una sola obligación. Su propósito es mostrar cómo la repetición de acciones breves —completar historias clínicas, cargar datos o responder trámites— adquiere una dimensión mayor en la operación cotidiana del sistema de salud.
El problema aparece cuando esas actividades no entran en el turno contratado. En esos casos, la documentación se desplaza a los tiempos de descanso, con efectos sobre el tiempo de recuperación y la organización del trabajo.
“Cuando la historia clínica se completa de noche, durante fines de semana o después de terminada la agenda, el trabajo invade el tiempo de recuperación”, afirmó Víctor Manuel Torres, psicólogo y asesor externo en Psicología de Salud Ocupacional para Biofile.
Riesgo de Agotamiento Profesional
El informe recoge un protocolo del Ministerio del Trabajo según el cual los profesionales de la salud cuentan, en promedio, con 20 minutos para atender a cada paciente. Cerca del 40% de ese lapso se destina a conocer antecedentes y síntomas; en el tiempo restante deben efectuar el examen, formular un diagnóstico, definir el tratamiento y documentar la consulta.
Torres señaló que la sobrecarga administrativa puede elevar el riesgo de agotamiento profesional si reduce la autonomía, se sostiene en el tiempo y prolonga las jornadas. El informe advierte que la acumulación de tareas posteriores a la consulta puede recortar hasta en 50% el descanso y aumentar en 25% el riesgo de burnout, de acuerdo con sus estimaciones.
Automatización y Política de Salud Mental
La relación entre documentación y desgaste laboral ha sido objeto de análisis en otros países. Una investigación publicada en JAMA Network Open en 2025 evaluó a 263 profesionales de seis sistemas de salud de Estados Unidos que utilizaron durante 30 días una herramienta para facilitar la elaboración de notas clínicas.
Al cierre del periodo de evaluación, la proporción de participantes con burnout pasó de 51,9% a 38,8%. El estudio también registró una disminución de la documentación hecha fuera del horario laboral; esos resultados no pueden extrapolarse de forma directa al sistema colombiano, aunque aportan un antecedente sobre el posible impacto de reducir tareas repetitivas.
Torres advirtió que la automatización del registro no basta para responder al problema: “Automatizar el registro puede reducir una fuente importante de carga mental, pero no sustituye una política integral de salud mental laboral”.
La propuesta de Biofile es ampliar el seguimiento sobre las condiciones de trabajo en el sector. Además de establecer cuántos profesionales presentan burnout, el documento plantea medir cuántas tareas se completan tras el turno, la frecuencia con la que se repite información, las pausas que se omiten y su relación con fatiga, errores médicos, ausentismo y rotación de personal.
“El país debería implementar una vigilancia específica de la salud mental del personal sanitario, desagregada por ocupación, servicio, territorio, turno y tipo de vinculación”, indicó Torres.
Con casi 39 millones de atenciones ya registradas en la plataforma digital, el informe sitúa el foco en el tiempo que demanda sostener esa documentación.





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