Colombia

Síntomas relevantes de menopausia y perimenopausia que requieren atención médica inmediata

La menopausia y perimenopausia pueden afectar la salud física y mental, requiriendo atención médica si interfieren con la vida diaria.

Síntomas relevantes de menopausia y perimenopausia que requieren atención médica inmediata
La menopausia y perimenopausia pueden requerir atención médica si los síntomas afectan la vida cotidiana de las mujeres.

La transición hacia la menopausia puede traer consigo sofocos, alteraciones del sueño y cambios emocionales, pero sus efectos en la salud física y mental requieren de una valoración individual, especialmente cuando interfieren con la vida cotidiana.

La perimenopausia ocurre antes del fin definitivo de la menstruación y se caracteriza por fluctuaciones hormonales, particularmente de los estrógenos. Estas manifestaciones no son iguales para todas las mujeres, pudiendo coincidir con cambios familiares, laborales, de pareja o de salud que inciden en el bienestar.

Impacto de los cambios hormonales

Para Mónica Álvarez, docente de Medicina Familiar de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, “esta etapa representa una oportunidad para prestar mayor atención al bienestar físico y emocional, revisar los hábitos cotidianos y mantener un seguimiento médico de acuerdo con las necesidades individuales”.

Entre los síntomas se destacan cambios en la menstruación, tales como ciclos que pueden acortarse o alargarse, variaciones en la cantidad de sangrado o la falta de algunos periodos. Las oleadas de calor y la sudoración nocturna son episodios repentinos de calor, enrojecimiento y sudoración que pueden interrumpir el sueño.

Las alteraciones del sueño incluyen dificultad para conciliarlo, despertares frecuentes o la sensación de no haber descansado adecuadamente. También pueden ocurrir cambios emocionales y cognitivos, como irritabilidad, ansiedad, menor tolerancia al estrés o dificultades para concentrarse. Los cambios genitourinarios engloban sequedad vaginal, molestias durante las relaciones sexuales, ardor o síntomas urinarios, mientras que en la composición corporal pueden observarse mayor acumulación de grasa abdominal y pérdida progresiva de masa muscular.

Relación entre síntomas físicos y salud mental

“No todas las mujeres experimentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Además, otras condiciones, como los trastornos tiroideos, la anemia, la depresión y los problemas del sueño, pueden provocar manifestaciones similares”, precisó Álvarez, recordando la importancia de vivir el proceso acompañada por un especialista.

Las variaciones hormonales pueden relacionarse con procesos que intervienen en el estado de ánimo, la respuesta al estrés, la atención y el descanso. Esto ayuda a explicar que algunas mujeres refieran ansiedad, irritabilidad, olvidos o la sensación de “neblina mental”. Sin embargo, los síntomas físicos también pueden afectar la salud mental. “Hay un elemento que no podemos pasar por alto: los síntomas físicos también pueden influir en el bienestar psicológico. Los cambios en el sueño, los sofocos, el cansancio o las molestias físicas pueden disminuir los recursos disponibles para afrontar las demandas cotidianas”, señaló Alejandro Cifuentes Barbosa, docente de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Colombia.

Detección y consulta

El contexto personal también influye. Las cargas de cuidado, las exigencias del trabajo, los cambios en las relaciones y las preocupaciones asociadas con el envejecimiento pueden incrementar la vulnerabilidad emocional, por eso, la menopausia no debería utilizarse como una explicación que oculte un sufrimiento persistente.

En caso de experimentar estado de ánimo deprimido, pérdida de interés o disfrute, alteraciones del sueño, cambios en el apetito, disminución de la energía, dificultades de concentración o cambios en la autoestima que afecten la vida cotidiana, es importante buscar orientación profesional. “Experimentar irritabilidad o una mayor sensibilidad emocional durante algunos días no significa necesariamente que exista una depresión. Sin embargo, cuando estos síntomas persisten o comienzan a interferir significativamente con la vida cotidiana, es importante buscar una valoración profesional”, explicó Cifuentes Barbosa.

Evaluación y tratamiento

En mujeres sanas de 45 años o más, la perimenopausia suele identificarse mediante la historia clínica, los cambios menstruales y los síntomas, sin que sean necesarias mediciones hormonales de rutina en todos los casos. “La evaluación puede incluir una historia clínica y un examen físico completos para identificar síntomas, antecedentes, factores de riesgo y cambios menstruales”, indicó Álvarez.

Según las necesidades de cada paciente, el seguimiento puede contemplar diversos exámenes como el perfil lipídico, que permite evaluar los niveles de colesterol y el riesgo cardiovascular; la glucosa en ayunas, para detectar prediabetes o diabetes; el hemograma y la ferritina, que investigan anemia o deficiencia de hierro; la TSH, si hay sospecha de alteraciones tiroideas; y exámenes como mamografías y tamización de cuello uterino para mantener controles preventivos según la edad y antecedentes. La densitometría ósea también puede ser relevante para evaluar la osteoporosis.

La Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH) puede ser una opción para controlar síntomas como los sofocos y la sudoración nocturna, aunque requiere una valoración médica que considere beneficios, riesgos y contraindicaciones de cada mujer. “Desde la Psicología, la menopausia se comprende como una transición que debe abordarse de manera integral, teniendo en cuenta el cuerpo, las emociones, los pensamientos, las relaciones, la historia personal y los proyectos de vida de cada mujer”, comentó Cifuentes Barbosa.

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