Un brutal e inesperado hecho de sangre sacudió la exclusividad de la costa española y encendió todas las alarmas sobre el accionar de sicarios a sueldo en Europa. El reconocido médico alemán Alexander Aslani, de 57 años y fundador del prestigioso centro estético Cirumed en Marbella, fue asesinado a tiros en pleno consultorio mientras atendía a sus pacientes en la zona de Río Real.
Los antecedentes inmediatos de la reconstrucción judicial indican que el atacante irrumpió en el edificio poco antes de las 18:00 horas del viernes. Vestido con indumentaria oscura, casco y capucha, ingresó caminando directamente hasta el despacho del cirujano y le disparó a quemarropa en la cabeza. Tras concretar la ejecución, el homicida huyó en una motocicleta por caminos secundarios para eludir los controles de tránsito principales. Si bien los equipos de socorro médico llegaron al lugar en cuestión de minutos y hallaron al profesional con signos vitales, no lograron estabilizarlo y falleció a los pocos momentos.

De acuerdo con lo informado por la agencia EFE, la Policía Nacional española logró un avance crucial a menos de 24 horas del crimen. Las autoridades arrestaron en un departamento turístico de Benalmádena a un joven de 18 años, de nacionalidad sueca, señalado como el presunto autor material del disparo. Según precisaron las fuentes policiales citadas por EFE, el sospechoso se encontraba empaquetando sus pertenencias listo para fugarse del país al momento en que irrumpieron los agentes. La hipótesis central apunta a que el detenido habría actuado como un sicario a sueldo contratado por un tercero.
Este tipo de modalidades violentas vuelve a generar preocupación en el ámbito internacional y dentro de la propia comunidad médica internacional. Marbella, acostumbrada a recibir a personalidades de alto perfil y a un intenso flujo de turismo de salud, observa cómo los conflictos y disputas entre privados derivan en ejecuciones por encargo. Los investigadores se concentran en auditar el historial de pacientes de la víctima, evaluando reclamos previos por intervenciones quirúrgicas de remodelación corporal que no habrían dejado satisfechos a los clientes o desacuerdos económicos previos a ingresar al quirófano.
Actualmente, las actuaciones continúan bajo secreto de sumario dispuesto por la Justicia española mientras la policía revisa teléfonos, agendas de citas y movimientos financieros para dar con el autor intelectual. La trágica muerte de Aslani, quien contaba con una destacada proyección profesional y más de 200.000 seguidores en redes sociales, deja al descubierto la frialdad de una trama que promete nuevos capítulos a medida que avance el peritaje de los elementos incautados.






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