Argentina

“Nos quedamos sin nada”: la tragedia del gastronómico que perdió su parrilla a 23 días de abrir

Un incendio causó destrozos en una parrilla de Berazategui a 23 días de su apertura. El dueño confirmó pérdidas millonarias y 22 empleos en riesgo.

Fachada del local gastronómico de Berazategui tras el incendio desatado por un fallo eléctrico.
El establecimiento sufrió pérdidas estructurales de entre el 50% y el 60% a menos de un mes de su inauguración.

Un esfuerzo de meses, la ilusión de decenas de familias y el trabajo cotidiano de un emprendimiento que prometía ser un éxito rotundo quedaron reducidos a cenizas en cuestión de minutos. Este sábado por la mañana, un voraz incendio golpeó de lleno a una conocida parrilla ubicada en Berazategui, en la provincia de Buenos Aires. El establecimiento, que había abierto sus puertas el pasado 17 de septiembre y había cobrado notable repercusión pública semanas atrás al recibir a más de mil personas en busca de trabajo, sufrió destrozos edilicios en entre un 50% y un 60% de sus instalaciones.

Marcelo Agüero, propietario del comercio gastronómico, resumió el sentimiento de impotencia y desolación que embarga a todo su equipo tras la tragedia: “Nos quedamos sin nada”. El fuego, según las primeras apreciaciones de los bomberos que trabajaron en el lugar, se habría desatado a raíz de un fallo eléctrico en una de las heladeras del salón comercial, que rápidamente tomó contacto con cableados y motores adyacentes.

Del entusiasmo al fuego: la fragilidad de emprender

El golpe resulta sumamente desgarrador por el contexto en el que se produce. Apoyado en una respuesta masiva de la comunidad local durante el proceso de búsqueda laboral —donde se presentaron más de mil currículums para cubrir puestos iniciales—, el negocio venía consolidando una marcha comercial muy próspera. De hecho, la alta demanda del público había llevado a la firma a ampliar de manera paulatina su plantilla de trabajadores.

La jornada previa al desastre presagiaba una continuidad de ese buen momento laboral. Los encargados y el personal cerraron las puertas del local alrededor de las dos y media de la mañana, satisfechos por la concurrencia registrada durante el turno noche. Sin embargo, pocas horas después, el teléfono de Agüero sonó con la peor noticia: el salón estaba envuelto en llamas.

Un fenómeno recurrente en los comercios de la región

Los siniestros ocasionados por fallas eléctricas en locales de alta concurrencia y equipamiento de gran consumo frigorífico constituyen un problema frecuente dentro del sector gastronómico regional. La sobrecarga de líneas eléctricas o las fallas puntuales en componentes de refrigeración comercial suelen ser desencadenantes recurrentes de incendios en establecimientos comerciales de América Latina, donde las exigencias de puesta a punto constante colisionan muchas veces con los tiempos y costos de las aperturas operativas.

El aspecto más crítico de este episodio radica en la desprotección financiera en la que quedó sumergido el proyecto. Al encontrarse todavía en una fase de regularización administrativa y ajustes finales tras la reciente obra de infraestructura, la firma aún no había contratado una póliza de seguro comercial. A su vez, el propietario salió al cruce de versiones malintencionadas que circularon rápidamente en redes sociales sugerentes de un hecho intencional. Agüero desmintió categóricamente cualquier especulación sobre un cobro fraudulento: la ausencia total de cobertura de seguro deja las pérdidas enteramente a cargo de los responsables del emprendimiento.

Más de 10 millones de pesos en pérdidas y 22 familias en vilo

Las estimaciones preliminares indican que se necesitarán más de 10 millones de pesos argentinos para afrontar las reparaciones estructurales mínimas y equipar nuevamente el salón. La afectación material repercute directamente en la estabilidad de 22 trabajadores que ya integraban formalmente la nómina del restaurante, en un escenario económico regional complejo donde la conservación del empleo formal resulta vital para la economía de los hogares.

“Para nosotros es muy triste, por lo material y por la cantidad de gente que estaba trabajando. Eran 22 las personas que ya habíamos tomado porque la parrilla estaba funcionando muy bien. Venimos poniendo mucha plata para dejar bella la parrilla y lamentablemente nos pasó esto, algo imprevisto”, expresó Marcelo Agüero, dueño del comercio.

La reconstrucción como única salida

A pesar del duro revés económico y emocional, la vocación de continuidad se mantiene en pie. Desde las primeras horas posteriores al siniestro, tanto el propietario como los propios trabajadores del local comenzaron con las tareas de remoción de escombros, limpieza de restos quemados y evaluación de estructuras reutilizables para acelerar la eventual Reapertura.

El desafío hacia adelante requerirá no solo de nuevas fuentes de financiamiento e inversión para encarar las obras de remodelación, sino también del respaldo de la comunidad y del entorno comercial local para devolverle la operatividad a un espacio gastronómico que había generado una fuerte expectativa social.

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