Las exportaciones de combustible desde Estados Unidos a Cuba experimentaron un notable incremento durante los primeros siete meses de 2026. Este auge está relacionado con operaciones comerciales destinadas al sector privado de la isla, pese a que Washington mantiene sanciones contra entidades estatales cubanas vinculadas al sector energético.
Incremento significativo en las exportaciones
“Todos los fines de semana sale un barco para Cuba. En menos de una semana ya está saliendo el ISO tanque del Mariel”, comentó a Martí Noticias una empresaria cubanoamericana involucrada en estas operaciones. Entre enero y julio de 2026, las exportaciones de combustible, gasolina, queroseno y aceites desde Estados Unidos a Cuba alcanzaron los 156,8 millones de dólares, frente a los 311.558 dólares registrados en todo 2025, según el U.S.-Cuba Trade and Economic Council. Solo en julio, las ventas alcanzaron 61,1 millones de dólares.
Aumento en el volumen de envíos
Los datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos también muestran un aumento significativo en volumen. Las exportaciones de crudo y productos petroleros pasaron de 1.000 barriles en enero a 19.000 en febrero, 190.000 en marzo, 210.000 en abril, 476.000 en mayo y 778.000 en junio. En julio, el volumen alcanzó 3,22 millones de barriles, el mayor nivel mensual en los últimos años.
La empresaria consultada, quien solicitó anonimato, mencionó que parte del negocio se realiza a través de ISO tanques, que son contenedores diseñados para transportar líquidos a granel. “Un ISO tanque de gasolina te puede salir entre 42.000 y 50.000 dólares, dependiendo. Hasta el Mariel. Ya tú tienes que gestionar el transporte desde el Mariel hasta la gasolinera o, si es de otra provincia, allá es otro proceso en Cuba”, agregó.
Contexto de sanciones y restricciones
El aumento en las exportaciones se produce en un contexto de restricciones impuestas por Estados Unidos al sector energético estatal de Cuba. En junio, la Oficina de Control de Activos Extranjeros sancionó a la estatal Unión Cuba-Petróleo CUPET, y en septiembre se sumaron otras entidades, incluida la Empresa Importadora de Abastecimiento para el Petróleo.
La OFAC aclara que identificar al sector energético cubano como susceptible de sanciones no significa que todas las personas o empresas en ese sector estén automáticamente penalizadas. Las operaciones entre Estados Unidos y Cuba siguen sujetas a las licencias y restricciones pertinentes.
Interpretaciones y análisis
Miguel Cossío, analista político, indicó que el flujo de combustible debe considerarse como parte de la estrategia de Washington hacia Cuba. “Estados Unidos no quiere que la crisis humanitaria se convierta en una catástrofe descontrolada, por lo que mantiene cierto flujo”, señaló.
Cossío sugiere que las restricciones sobre otras fuentes de suministro han alterado la dinámica energética de Cuba, limitando los esquemas por los cuales La Habana recibía petróleo de aliados como Venezuela. “Lo que ha hecho Estados Unidos es impedir que Cuba se haga de petróleo venezolano y lo revendiera a otros países”, afirmó.
En cuanto a la distribución dentro de Cuba, se plantea la cuestión de lo que sucede con el combustible tras su llegada. Aunque los compradores finales sean mipymes u otros actores privados, algunas investigaciones han señalado la participación de infraestructuras y entidades estatales en la recepción, almacenamiento o distribución. Esta interacción representa un aspecto que requiere mayor escrutinio en el actual esquema de sanciones.
Las recientes modificaciones estadounidenses también amplían las restricciones sobre transacciones con entidades en la Lista Restringida de Cuba. La OFAC advierte que las operaciones deben estar autorizadas y no incluir entidades restringidas. Según Cossío, estas son medidas dentro de una política más amplia de presión sobre La Habana.
Por ahora, el combustible estadounidense que llega a Cuba por estas operaciones no es considerado ayuda humanitaria ni subsidio, sino que se trata de transacciones comerciales realizadas por compradores privados cubanos, sujetas a las regulaciones de Estados Unidos y reflejadas en el aumento de valor y volumen durante 2026.






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