Recursos Insuficientes para la Salud Mental
La salud mental representa uno de los principales desafíos para el bienestar de la sociedad mexicana, pero los recursos destinados a su atención continúan por debajo de las necesidades. En el país, entre 1.3% y 2% del presupuesto sanitario se asigna a este rubro, una proporción que especialistas de la Universidad Iberoamericana (IBERO) Ciudad de México consideraron insuficiente para ampliar la prevención y garantizar servicios oportunos.
Analizando la Epidemia Silenciosa
Durante la mesa de análisis “Ansiedad, burnout y silencio: la epidemia que no se ve”, organizada en vísperas del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora el 10 de octubre, cuatro académicos señalaron que la estabilidad emocional también está condicionada por las exigencias laborales, la calidad de las relaciones sociales y el uso de tecnologías digitales.
Asimismo, coincidieron en que atender esta problemática requiere fortalecer los servicios públicos, identificar oportunamente las señales de alerta y recuperar las redes de apoyo familiares, escolares y comunitarias, sin delegar el acompañamiento a herramientas de inteligencia artificial.
Datos de Ansiedad en México
El director del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide IBERO), Pablo Gaitán Rossi presentó datos de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado, según los cuales 21% de las personas de 18 años o más reportó síntomas de ansiedad durante las dos semanas previas a la medición de 2025.
La proporción fue mayor entre las mujeres, con 25%, frente a 17% de los hombres. Aunque los niveles disminuyeron respecto de los momentos más críticos de la pandemia de COVID-19, cuando cifras de la universidad registraron hasta 33%, el investigador advirtió que el problema sigue siendo relevante.
Estos resultados también mostraron diferencias en la satisfacción con la vida: el indicador alcanzó 64% entre quienes no reportaron síntomas de ansiedad y descendió a 43% entre quienes sí los presentaron, reflejando malestar emocional, aunque no constituyen por sí mismas diagnósticos clínicos.
Educación y Reconocimiento de Señales
Gaitán Rossi explicó que el financiamiento nacional para la salud mental se encuentra por debajo de la referencia cercana a 5% que retomó de recomendaciones internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, estimaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) citadas durante el encuentro indican que aproximadamente dos de cada tres personas que necesitan estos servicios reciben atención. Sin embargo, acceder a una consulta no garantiza un seguimiento adecuado, pues pueden existir esperas prolongadas e intervalos extensos entre sesiones.
El especialista también cuestionó la concentración de recursos en la atención de las adicciones y en hospitales de tercer nivel, por lo que planteó ampliar las acciones preventivas y los servicios comunitarios, ya que estas limitaciones pueden representar mayores obstáculos para las familias con menos ingresos, que tienen dificultades para pagar consultas y tratamientos privados.
La coordinadora de la Maestría en Psicología Clínica, Ana Lilia Villafuerte, destacó que las personas no siempre reconocen sus dificultades como ansiedad, depresión o agotamiento laboral. En ocasiones, las primeras señales aparecen mediante insomnio, irritabilidad, cansancio persistente, problemas de concentración, cambios alimenticios o aislamiento social.
Estos cambios pueden manifestarse en el cuerpo, las emociones, las actividades cotidianas y las relaciones interpersonales. Por ello, es fundamental que familiares, docentes y comunidades aprendan a reconocerlos y faciliten la búsqueda de ayuda profesional. “La crisis es el último eslabón de la cadena, no el primero”, advirtió la especialista, agregando que ante posibles riesgos de autolesión o suicidio, preguntar directamente y con respeto sobre estas preocupaciones no induce a una persona a cometer un acto suicida.
Uso de Tecnología e Interacción Humana
Cimenna Chao Rebolledo, académica del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE), alertó sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial como sustitutos del acompañamiento humano. Una investigación de la IBERO identificó un mayor uso de estas tecnologías con fines emocionales entre personas con menor bienestar psicológico, baja autoestima y dificultades para establecer relaciones positivas.
La académica llamó a impulsar una alfabetización digital que incluya educación socioemocional y pensamiento crítico. Por su parte, Alejandro Tapia de Jesús, del Departamento de Salud, subrayó que la convivencia permite desarrollar habilidades para gestionar emociones, afrontar desacuerdos y tolerar la frustración.
Ambos especialistas destacaron la importancia de recuperar espacios de interacción, descanso y reflexión. En paralelo, Villafuerte y Tapia manifestaron que el burnout también está relacionado con cargas laborales excesivas, falta de reconocimiento, jornadas prolongadas y dificultades para desconectarse del trabajo.





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