Economía de Argentina

British American Tobacco pone fin a su asociación con Brascuba tras casi 30 años en Cuba

British American Tobacco ha vendido su participación del 50% en Brascuba, una empresa mixta en Cuba, tras casi 30 años de asociación. La transacción, valorada en 60 millones de dólares, refleja problemas de rentabilidad y dificultades operativas. La salida de BAT plantea interrogantes sobre el futuro de la inversión extranjera en la isla.

British American Tobacco pone fin a su asociación con Brascuba tras casi 30 años en Cuba
British American Tobacco finaliza su participación en Brascuba, vendiendo su parte a una sociedad estatal cubana por 60 millones de dólares.

Salida de British American Tobacco de Brascuba

Brascuba, una de las empresas mixtas más representativas de Cuba, perdió a su socio extranjero después de casi tres décadas de operación. La multinacional British American Tobacco (BAT), una de las más grandes compañías tabacaleras del mundo, vendió el 50% de sus acciones, poniendo fin a su participación en el negocio, según documentos financieros.

Esta decisión representa un giro importante para una empresa considerada por las autoridades cubanas como ejemplo de inversión extranjera en la isla.

Guillermo Arredondo, jubilado de Brascuba y conocedor del funcionamiento de la empresa, señaló que la salida del socio estuvo relacionada con varios factores, incluyendo la pérdida de rentabilidad, dificultades productivas y obligaciones financieras de la parte cubana.

«Parece que ya no era rentable para los brasileños. Aparte de la deuda de Cuba con ellos, la fábrica ya no era la misma de Luyanó», afirmó Arredondo a Martí Noticias.

Aunque el exportador apunta a estos problemas, British American Tobacco no ha detallado públicamente las razones específicas de su retirada.

Detalles de la transacción financiera

La operación, acordada en diciembre de 2025 y finalizada en febrero de 2026, fue documentada en los informes financieros de British American Tobacco.

Según los documentos, la multinacional vendió su participación accionaria por 25 millones de dólares a Tabagest S.A., una sociedad cubana del sector tabacalero estatal.

El acuerdo también incluyó la cesión de saldos comerciales por otros 35 millones de dólares, sumando aproximadamente 60 millones de dólares en total para la transacción.

Un dato notable es que British American Tobacco había registrado un deterioro contable de 231 millones de libras esterlinas en activos relacionados con su negocio en Cuba, reflejando una notable disminución en el valor de esa inversión.

Impacto en la producción y los recursos humanos

El deterioro no se limitó a las finanzas. Según Arredondo, la fábrica enfrentó un deterioro progresivo que afectó su capacidad de operación.

El antiguo empleado menciona que las recientes olas migratorias influyeron en la disponibilidad de personal especializado.

«Había más profesionales. Muchos técnicos se fueron durante el éxodo por Nicaragua. La fábrica tuvo que buscar y formar nuevos trabajadores técnicos», explicó.

La falta de trabajadores experimentados forzó a incorporar y capacitar nuevos empleados para puestos técnicos. Además, los problemas de mantenimiento y la escasez de piezas de repuesto para los equipos industriales complicaron la situación.

«La fábrica ya no tenía todas las piezas necesarias. Cada problema requería buscar las piezas. Técnicos del extranjero solían venir, pero eso ha disminuido mucho», relató Arredondo.

Desafíos futuros para Brascuba

Brascuba se fundó en 1995 como resultado de una asociación entre la industria tabacalera estatal cubana y Souza Cruz, empresa brasileña vinculada a British American Tobacco.

La empresa producía y comercializaba cigarrillos bajo marcas como Popular, Cohiba y H. Upmann, operando durante años en Luyanó, La Habana.

En 2016, se anunció una inversión de 120 millones de dólares para establecer una fábrica en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, uno de los mayores proyectos del gobierno cubano para atraer capital extranjero.

Sin embargo, según Arredondo, el traslado de operaciones, junto a problemas técnicos y la pérdida de personal especializado, afectaron el rendimiento de la fábrica.

La venta por parte de British American Tobacco se da en un momento en el que Cuba promueve transformaciones económicas para atraer inversiones, ampliar fuentes de financiamiento y fortalecer su actividad empresarial.

El caso de Brascuba plantea interrogantes sobre las condiciones que enfrentan las compañías extranjeras en la isla, especialmente en un contexto de crisis económica y limitaciones financieras.

Aunque la retirada de la multinacional no ha cesado las operaciones de Brascuba, y la empresa continúa bajo una nueva estructura tras la adquisición de las acciones británicas por Tabagest, aún se desconoce el impacto en sus niveles de producción, exportaciones y continuidad de marcas internacionales asociadas.

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