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¿Son seguros los robotaxis de Waymo? más choques en Los Ángeles, menos incidentes por milla

Los choques de robotaxis de Waymo subieron en Los Ángeles, pero la tasa de accidentes bajó. ¿Son más seguros que los humanos? Análisis y datos.

Vehículo autónomo de Waymo transitando por una calle urbana junto a un peatón.
Un robotaxi de Waymo transita por las calles de California durante sus fases de despliegue y evaluación vial.

La expansión de la flota de robotaxis de Waymo en el condado de Los Ángeles trajo consigo un incremento directo en el número total de incidentes viales. Durante el año 2025, la compañía registró 219 colisiones en la región, una cifra que supera en más de tres veces los 69 casos contabilizados en 2024. En lo que va de 2026, la acumulación alcanza los 186 choques, según los datos recopilados por las autoridades y analizados por medios locales.

Sin embargo, detrás del aumento en las cifras absolutas de siniestros existe una métrica clave que matiza la discusión sobre la seguridad de estos vehículos sin conductor. Al considerar la distancia total recorrida por las unidades, la tasa de siniestralidad cayó de forma drástica: de 57 colisiones por millón de millas registradas en 2023 a menos de seis por millón de millas en 2026. La paradoja obedece a un factor estrictamente proporcional: los autos autónomos participan en más contactos en las calles porque hay un volumen de flota significativamente mayor en marcha.

Robotaxi equipado con sensores en el techo circulando en California.
Robotaxi equipado con sensores en el techo circulando en California.

Anatomía de los incidentes en las calles angelinas

El seguimiento de las colisiones en el territorio californiano se realiza a través del California Autonomous Vehicle Crash Dashboard, una plataforma desarrollada por el investigador Matthew Raifman junto a un equipo académico utilizando información gubernamental. Los registros muestran que la presencia de los vehículos de Waymo se extendió por un amplio espectro geográfico, abarcando desde la zona costera de Santa Mónica hasta barrios urbanos como Franklin Hills.

Del total de episodios reportados durante 2026 en el condado, 149 involucraron a automóviles particulares, 11 a camiones de gran porte y dos a unidades de emergencia. El detalle de las dinámicas de tránsito revela patrones específicos: en 82 ocasiones el robotaxi se encontraba completamente detenido al momento del impacto, mientras que en 65 marchaba en línea recta. Los informes oficiales no determinan por sí solos la culpabilidad legal de cada hecho, pero sí permiten caracterizar el contexto en el que ocurren los contactos.

En la gran mayoría de los casos se trató de siniestros de baja entidad. Más del 80 % de los incidentes informados en 2026 no provocó lesiones aparentes. Un 15 % derivó en posibles heridas de carácter leve y menos del 1 % incluyó la sospecha de una lesión grave. Especialistas en seguridad vial señalan que una proporción importante de estos toques menores nunca habría quedado asentada en registros públicos si hubiera sido protagonizada únicamente por conductores humanos, debido al estricto protocolo de reporte impuesto a las empresas tecnológicas.

«Los datos que tenemos son bastante concluyentes: sí, son más seguros que los conductores promedio en las ciudades donde operamos», afirmó Kris Kusano, responsable de investigación de datos de seguridad de Waymo.

Auto sin conductor de Waymo en la calzada cerca de señales de tránsito.
Auto sin conductor de Waymo en la calzada cerca de señales de tránsito.

La evaluación técnica de la tasa de siniestralidad

El aumento bruto de los choques coincide con el despliegue a gran escala de la tecnología en el estado de California, donde la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) y las dependencias locales contabilizaron más de 590 accidentes de la firma en 2025, frente a los 304 del período previo.

Para los analistas del sector, evaluar el desempeño requiere centrarse en la frecuencia de eventos por milla antes que en el acumulado total. Según cálculos difundidos por la propia empresa, los robotaxis completaron 67 millones de millas en Los Ángeles sin registrar colisiones mortales ni heridos graves. La compañía sostiene que, bajo la conducción humana promedio, ese mismo volumen de distancia habría arrojado estadísticamente 11 accidentes con lesiones severas y estima haber evitado situaciones de peligro para unas 841 personas.

A pesar de los indicadores favorables en el área angelina, la tecnología autónoma ha enfrentado episodios con víctimas fatales en otros puntos del país. Ninguno de los antecedentes conocidos hasta el momento derivó en una atribución directa de responsabilidad al sistema de procesamiento del robotaxi. En enero de 2025, un choque múltiple provocado por un vehículo humano en San Francisco impactó a un Waymo detenido sin pasajeros, provocando la muerte de un joven de 27 años. En tanto, durante 2025 se registraron decesos tras choques con peatones y motociclistas en Dallas y Arizona respectivamente, en circunstancias donde los peritajes iniciales no deslindaron fallas operativas en el software autónomo.

Repercusiones globales y el escenario en América Latina

La experiencia que atraviesa California resulta determinante para el futuro de la movilidad global. Las grandes metrópolis de América Latina observan el desarrollo de estas pruebas de campo, ya que las regulaciones sobre transporte inteligente suelen tomar como referencia los estándares fijados por agencias como la NHTSA.

Sin embargo, el desembarco de flotas autónomas en las principales ciudades latinoamericanas aún parece lejano. Las características de la infraestructura urbana, la señalización heterogénea y la complejidad del entramado del tránsito regional representan desafíos técnicos superiores a los de las zonas delimitadas donde hoy operan estas firmas. No obstante, los avances en la reducción de tasas de siniestralidad alimentan el debate sobre la incorporación gradual de asistentes de conducción avanzada en la renovación del parque automotor regional.

Voces expertas y los reclamos del poder local

Desde la comunidad académica se valora el progreso técnico, aunque con cautela. Matthew Raifman, del Centro de Investigación y Educación en Transporte Seguro de la Universidad de California en Berkeley, puntualizó que los vehículos autónomos tienden a mostrar mayor seguridad que los conductores humanos en entornos bien delimitados y con clima moderado, pero advirtió que no se pueden extrapolar los resultados a cualquier escenario.

Por su parte, William Riggs, director de la iniciativa Vehículos Autónomos y la Ciudad en la Universidad de San Francisco, enfatizó las diferencias existentes entre competidores. Empresas como Waymo y Zoox emplean sensores lidar —detección mediante láser—, mientras que otros fabricantes aplican tecnologías distintas basados únicamente en cámaras. Esta disparidad metodológica impide, por el momento, realizar generalizaciones sobre el nivel de seguridad de toda la industria de la conducción autónoma.

En paralelo al debate técnico, las autoridades municipales reclaman mayor injerencia organizativa. Representantes comunales de ciudades como San Diego y Santa Mónica manifestaron la necesidad de contar con potestades para regular aspectos operativos, tales como la instalación de depósitos de carga, horarios de circulación y protocolos de convivencia con los servicios de emergencia local.

El panorama actual sugiere que el incremento en los choques brutos es una consecuencia natural de la presencia masiva de los robotaxis en la vía pública. La consolidación de la tecnología dependerá de mantener la tendencia a la baja en la tasa por milla a medida que los vehículos enfrenten condiciones de tránsito cada vez más complejas.

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