En 2002, tras adoptar a su hijo Maddox nacido en Camboya, Angelina Jolie decidió profundizar en el conocimiento de la región y comenzar a contribuir al bienestar de sus habitantes. La primera vez que pisó el país fue para rodar Lara Croft: Tomb Raider, pero lo que vio le dejó una impresión profunda. Desde comienzos de los 2000, participa en múltiples misiones humanitarias en Camboya. Se incorporó a ACNUR poco después de regresar a Estados Unidos y ha estado activamente trabajando con ellos en iniciativas de filantropía.
La adopción de Maddox fue el punto de partida para la creación de la Maddox Jolie-Pitt Foundation, una de las principales plataformas de su labor social.
En 2003, compró una casa rodeada de un terreno de aproximadamente 40 hectáreas, ubicado al lado de Samlaut. El área había sido históricamente utilizada para caza furtiva y tala ilegal, lo que provocaba una grave degradación ambiental. Jolie decidió intervenir directamente en la conservación del espacio, comenzando a adquirir terrenos adicionales. Hoy, su fundación protege cerca de 60.000 hectáreas en el país.
La creación de una reserva forestal en Samlaut
La zona forma parte de una iniciativa de conservación que busca preservar especies en peligro de extinción y sus hábitats naturales. Se han implementado programas enfocados en la restauración forestal, protección de la biodiversidad, agricultura sostenible, educación y desarrollo comunitario. El espacio sirve como hábitat para elefantes, gibones, panteras nebulosas y otras especies autóctonas, al mismo tiempo que ayuda a las comunidades locales a gestionar sus recursos de forma más sostenible.
El equipo operativo está compuesto en su totalidad por personas locales, la mayoría residentes en las aldeas del área de Samlot. Además, colaboran con 85 educadores, 38 de los cuales son mujeres, incluyendo a 82 profesores distribuidos en 10 escuelas. También se mantienen 16 trabajadores sanitarios. El personal también incluye coordinadores de conservación, agricultura e ingresos comunitarios, así como asesores y gerentes locales.
La fundación también ofrece capacitaciones para agricultores y apicultores, con el objetivo de que puedan desarrollar sus propios medios de subsistencia. La huella positiva en Camboya es amplia: no solo se ha protegido un bosque que antes estaba en riesgo absoluto, sino que se han generado numerosos puestos de trabajo, tanto cualificados como sin formación técnica.






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