En la noche del viernes, BRUSELAS respondió a la última advertencia de Trump sobre posibles aranceles a las importaciones europeas por una posible asociación especial con Canadá. El portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, afirmó que la propuesta de fortalecer el vínculo con Ottawa no va en contra de nadie, sino que busca reforzar la posición conjunta de la Unión.
Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario, presentó el miércoles ante el Parlamento Europeo una propuesta de convertir a Canadá en el primer 'miembro asociado' de la UE. Aunque el anuncio generó sorpresa en las capitales europeas, no se detallaron las características jurídicas de este nuevo estatus.
Fuentes diplomáticas de varios países miembros coinciden en que apoyan una mayor colaboración con Canadá, pero reconocen que hay incertidumbre sobre el contenido exacto del concepto de 'miembro asociado' y cómo se podría estructurar legalmente esta relación.
La UE presenta propuesta de asociación con Canadá sin coordinación previa
Una de esas fuentes indicó que la iniciativa no fue previamente coordinada con los Estados miembros. Otras señalan que aún queda por definirse el formato preciso de la relación con Ottawa y cómo debería denominarse formalmente.
Trump reaccionó horas después, advirtiendo que impondría 'aranceles muy serios' o dejaría de comerciar con EUROPA si se aprueba la oferta de von der Leyen. Consideró la iniciativa como un 'acto hostil' hacia Estados Unidos.
El presidente norteamericano insistió en que aplicaría gravámenes 'muy severos' a la UE, pero aclaró que solo lo haría si BRUSELAS actuara con mala intención. 'Si es con buena intención, está bien', dijo, sin definir qué significaría una buena o mala intención.






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