Hace 31 años, Meryl Streep y Clint Eastwood compartieron pantalla por primera y última vez en la película Los puentes de Madison. La cinta, que sigue el viaje de un fotógrafo de National Geographic interpretado por Eastwood, introduce a Francesca Johnson, una ama de casa encarnada por Streep, cuya vida se transforma cuando su familia se ausenta. Para lograr mayor realismo, el director decidió rodar las escenas en orden cronológico, lo que permitió que ambos actores construyeran, poco a poco, una conexión entre ellos similar a la de sus personajes.
Aunque al inicio Streep enfrentó dificultades por la forma particular con que Eastwood trabajaba, esta diferencia acabó generando una dinámica muy especial en el set.
La conexión entre actores construida sin palabras en la cocina
La escena en la cocina, donde ambos discuten, se recuerda como una de las más desafiantes para ella. El director tenía una visión muy clara de cómo debía expresar su personaje únicamente con el rostro, sin necesidad de gestos o palabras. Así lo explica en el making of de la película (min. 25:47): 'Tienen una idea muy, muy clara de cuánto se necesita para contar la historia en su rostro y hasta dónde quiere llevarlo. Recortaron elegantemente una parte en la edición de la película'.
Tras tres décadas de su estreno, Los puentes de Madison sigue siendo uno de los trabajos más citados de Clint East in su rol como director y actor, especialmente por la actuación de Meryl Streep.





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