En la noche del viernes, la Fiscalía General de Georgia anunció la detención del ex primer ministro Giorgi Baramidze por supuesto delito de alta traición. El caso se produce tras declaraciones que señalan que las Fuerzas Armadas georgianas cometieron crímenes de guerra durante el conflicto con Abjasia entre 1992 y 1993. Baramidze, miembro del Movimiento Nacional Unido, enfrenta una pena máxima de cuatro años de prisión por sabotaje.
Amiran Guluashvili, fiscal General adjunto, explicó en rueda de prensa que el ex primer ministro interino de 2007 fue Detenido por 'alta traición', específicamente bajo acusación de sabotaje. Las autoridades consideran que sus declaraciones perjudicaron la reputación de las Fuerzas de Defensa georgianas y atentaron contra el honor de los militares fallecidos en la guerra de Abjasia.
Se refiere especialmente a un programa de televisión del pasado julio, donde Baramidze afirmó que en las primeras fases del conflicto armado de 1992-1993, las Fuerzas Armadas georgianas no tomaron prisioneros y fusilaron inmediatamente a los combatientes. Así lo acusó, señalando una violación al Derecho Internacional Humanitario y graves crímenes de guerra.
Las declaraciones de Baramidze sobre las Fuerzas Armadas georgianas generan una investigación penal
El Ministerio Público ha calificado esas afirmaciones como 'sin fundamento', 'fabricadas' y destinadas a dañar intereses estatales, seguridad exterior, capacidad defensiva y estructuras institucionales del país. Además, considera que estas declaraciones dañaron la imagen Internacional de Georgia y generaron riesgos legales y políticos, incluyendo posibles campañas de desinformación y acciones judiciales en organismos internacionales.
También señala que las palabras de Baramidze pone en peligro el proceso de reconciliación con la población afectada, socava la política de paz y desocupación del territorio y amenaza con la estabilidad del proceso de reconstrucción Nacional.
Abjasia se encuentra en el norte de Georgia, cerca de la frontera con Rusia. Tras la independencia de Georgia, la región rechazó integrarse y declaró autonomía, como ocurrió en Osetia del Sur, una decisión no aceptada por Tiflis. El conflicto armado entre las Fuerzas separatistas, respaldadas por Moscú, y el Ejército georgiano terminó con más de 10.000 muertos y el desplazamiento de 300.000 personas que vivían en la región.





Dejá tu comentario
Comentá con tu nombre y Gmail. Tu correo es privado y nunca se publica.