La ONU ha advertido de una posible expansión del conflicto en Yemen tras los enfrentamientos recientes, especialmente los ataques que los hutíes han dirigido hacia territorio Saudí. El enviado de Naciones Unidas para Yemen, Hans Grundberg, señaló que la ofensiva lanzada la semana pasada en el suroeste del país ha provocado una intensificación creciente de los combates, lo que pone en riesgo una ampliación del conflicto, considerada por él como una situación extremadamente alarmante.
Según informes, se han registrado muertes y heridos civiles, así como el desplazamiento de familias y daños a infraestructuras clave. Grundberg destacó que Yemen ya ha vivido más de una década de conflicto y que cualquier reactivación masiva de los combates tendrá consecuencias graves para la población civil, dificultando aún más el camino hacia un acuerdo político.
El diplomático pidió a las partes que detengan inmediatamente toda hostilidad, actúen con moderación y utilicen plenamente los canales existentes, incluyendo el Comité de Coordinación Militar de Naciones Unidas, para evitar una escalada mayor. También enfatizó que todas las partes deben cumplir con sus deberes bajo el Derecho Internacional Humanitario y proteger a la población y a las instalaciones civiles.
Grundberg señaló que mantendrá un diálogo directo con cada actor involucrado para contener la situación actual y preservar el espacio para las negociaciones. Exhortó además a los actores regionales e internacionales a usar su influencia para lograr una solución política y a apoyar el retorno a las conversaciones diplomáticas.
Grundberg pide detener hostilidades y reactivar diálogos diplomáticos
Hasta ahora, los combates han provocado cerca de 18.500 desplazamientos en las provincias de Taiz y Hodeida, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El organismo ha advertido que el repunte de los enfrentamientos desde el 3 de septiembre ha generado una oleada de personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares, lo que aumenta significativamente la PRESIÓN SOBRE centros urbanos y comunidades de ACOGIDA en el Sur y en Taiz, incluyendo Moca.
Abdusattor Esoev, jefe de la misión de la OIM en Yemen, explicó que las familias llegan sin nada: sin refugio, sin alimentos ni certeza SOBRE si es seguro volver a sus viviendas. Muchas ya han sido desplazadas una, dos o incluso cuatro veces. Cada vez que se producen los combates, pierden lo poco que habían reconstruido anteriormente.
La OIM ha señalado que las operaciones de rescate enfrentan obstáculos por el acceso limitado y por cortes en las redes de telecomunicaciones, por lo que se requiere una mayor aportación financiera Internacional para atender la profundización de la crisis.
En la noche del viernes, la ONU emitió una alerta SOBRE una posible expansión del conflicto en Yemen tras la ofensiva reciente de los hutíes. Los enfrentamientos comenzaron después de que los hutíes declararan un bloqueo marítimo a Arabia Saudí en julio, tras denunciar ataques saudíes contra sus posiciones. En respuesta, las autoridades saudíes anunciaron una misión de alianza Internacional para proteger el mar Rojo de los ataques de los rebeldes a la navegación en la zona. La semana pasada, los hutíes lanzaron una ofensiva en la costa del mar Rojo y en las proximidades del estrecho de Bab el Mandeb.
Las fuerzas internacionales, lideradas por Riad, respondieron con una campaña de bombardeos para apoyar a las tropas gubernamentales. En enero, estas fuerzas lograron tomar control de zonas del Sur del país tras la disolución del Consejo de Transición del Sur (CST), respaldado por los Emiratos Árabes Unidos. La situación pone en riesgo el colapso de la tregua establecida en 2022, después de años de guerra. El conflicto abierto desde 2014 sigue siendo uno de los más graves a nivel Internacional, y las negociaciones mediadas por Naciones Unidas continúan intentando alcanzar un acuerdo de paz.





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