Una situación poco frecuente se registra en el océano Pacífico, donde tres huracanes permanecen activos de manera simultánea en un escenario climático marcado por el calentamiento de las aguas y la influencia de El Niño. Los sistemas, identificados como Karina, Lowell y Marie, coinciden en alta mar mientras dos de ellos alcanzaron la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, según informó Metsul Meteorología.
El desarrollo de este inusual episodio responde a condiciones térmicas y atmosféricas específicas en la región. Las temperaturas de la superficie del mar se encuentran muy por encima del promedio, lo que aporta mayores niveles de calor y humedad para la formación y el posterior fortalecimiento de los ciclones tropicales en aguas abiertas.

El rol de El Niño y la intensidad de los sistemas
La presencia simultánea de los tres ciclones se vio favorecida por un intenso episodio de El Niño, que además de calentar las aguas del Pacífico ecuatorial reduce la cizalladura vertical del viento. Esta menor variación en la velocidad y dirección de las corrientes atmosféricas a diferentes alturas permite que las estructuras ciclónicas mantengan una mayor organización y alcancen una alta intensidad.
En cuanto a la trayectoria y magnitud de cada sistema, Lowell se ubicaba al sur de Hawái tras alcanzar la categoría 4, generando expectativas y advertencias por posibles olas grandes y corrientes de resaca en el archipiélago. Por su parte, Karina también llegó a la categoría 4 con un desplazamiento hacia el noroeste, mientras que Marie se convirtió en huracán frente a las costas de Baja California, en México, con perspectivas de continuar intensificándose sobre aguas abiertas.
El comportamiento de estos ciclones tropicales también pone de relieve las marcadas diferencias que existen en la respuesta climática entre las distintas cuencas oceánicas bajo un mismo patrón de calentamiento global y variabilidad estacional. Mientras que las aguas del Pacífico registran condiciones propicias que potencian la génesis y el sostenimiento de múltiples eventos severos en simultáneo, el Atlántico experimenta un comportamiento opuesto debido a los patrones de vientos cruzados que inhiben la consolidación de sistemas similares en su área de influencia.
Los centros meteorológicos internacionales continúan monitoreando de cerca la evolución de cada uno de los huracanes para anticipar cualquier posible alteración en sus trayectorias previstas para los próximos días. Si bien los sistemas se desplazan mayoritariamente sobre zonas de aguas abiertas, la magnitud alcanzada por Lowell y Karina mantiene en alerta a los especialistas debido a la generación de oleaje anómalo y corrientes de alta peligrosidad que pueden afectar las franjas costeras indirectamente alcanzadas por el radio de influencia de estas poderosas tormentas marinas.





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