Numerosos líderes europeos han expresado solidaridad con Alemania tras las autoridades alemanas atribuyeron Rusia como responsable del ataque «fallido» contra el aeropuerto de Leipzig el mes pasado.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, instó a los países europeos a «permanecer firmes», seguir trabajando «de forma estrecha» y mantener una postura robusta de disuasión para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos. «La seguridad de nuestros aliados es nuestra seguridad. Los intentos de intimidarnos o de sembrar discordia entre aliados no tendrán éxito», declaró en redes sociales.
El primer ministro británico, Andy Burnham, aseguró que los intentos de Moscú para «socavar» la determinación europea y la voluntad de apoyar a Ucrania «son inútiles y están condenados al fracaso». «Nuestro compromiso de apoyar a Ucrania frente a la invasión ilegal de Rusia es inquebrantable», subrayó en un comunicado.
El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que los «ataques híbridos» se «multiplican» en el continente y «no pueden quedar sin respuesta». «Ante esta escalada, debemos estar unidos, determinados y reforzar nuestro apoyo a Ucrania», señaló en redes sociales. El primer ministro polaco, Donald Tusk, destacó que Europa «no se dejará intimidar» y que la respuesta será el apoyo continuo a Ucrania y la coordinación de los estados de la OTAN.
El ministro belga de Exteriores, Maxime Prévot, calificó la atribución de Berlín como «extremadamente grave» y anunció que se convocará al embajador ruso. «Este ataque se suma a una larga serie de incursiones inaceptables en el territorio de otros Aliados de la UE y la OTAN», señaló. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, apoyó «plenamente las contundentes medidas» adoptadas por el Gobierno alemán.
El presidente finlandés, Alexander Stubb, aseguró que los países europeos ya conocen «el manual» de conducta ruso. «Intenta intimidarnos, socavar nuestra determinación y nuestra voluntad de apoyar a Ucrania en su defensa contra la invasión rusa. No lo conseguirá», concluyó. Además, el ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, identificó el ataque como parte de las «acciones híbridas» llevadas a cabo por las autoridades rusas.
El titular de Exteriores alemán, Johann Wadephul, anunció cerrar el consulado general de Rusia en Bonn a partir del 18 de septiembre y rescindir su contrato con la Casa Rusa en Berlín como represalia.





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