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Carlos Piedra presenta millonaria demanda al Ministerio del Interior por su destitución

Carlos Piedra formalizó una demanda al Ministerio del Interior por diez millones de pesos.

Una millonaria demanda al Ministerio del Interior fue formalizada en los estrados judiciales por el presidente del Sindicato de la Guardia Republicana, Carlos Piedra, quien reclama una compensación económica superior a los diez millones de pesos (aproximadamente 250.000 dólares estadounidenses). La acción legal tiene por objeto la reparación integral de los daños y perjuicios derivados de lo que califica como una prolongada serie de actuaciones irregulares, persecución administrativa y dilaciones injustificadas en los procedimientos disciplinarios promovidos por la secretaría de Estado.

El escrito inicial, que constituye el paso previo obligatorio mediante la solicitud de una audiencia de conciliación con la persona pública estatal, detalla una secuencia de hechos que abarcan más de siete años de litigios administrativos. Entre los fundamentos medulares de la pretensión indemnizatoria, se destaca la sustanciación de un sumario administrativo iniciado en 2015 y concluido recién en 2019, lapso durante el cual el funcionario vio coartados sus derechos funcionales y su derecho a una resolución en plazos razonables.

De acuerdo con las actuaciones consignadas en el expediente administrativo Nº 2015-4-1-0014699, el procedimiento disciplinario superó holgadamente los términos normativos vigentes para la instrucción sumarial en la administración pública uruguaya. La defensa letrada de Piedra sostiene que esta demora desproporcionada configuró una transgresión flagrante a las garantías del debido proceso y al principio constitucional de celeridad que debe regir el accionar del Estado.

Los fundamentos de la demanda al Ministerio del Interior

El núcleo fáctico sobre el que se asienta la demanda al Ministerio del Interior comprende las graves consecuencias patrimoniales y personales derivadas de la cesantía dispuesta sobre el funcionario entre los años 2020 y 2022. Aquella medida de destitución fue formalmente revocada por el Poder Ejecutivo mediante resolución presidencial dictada en septiembre de 2022, luego de que las asesorías jurídicas comprobaran que el acto administrativo de expulsión carecía de una motivación fáctica y de derecho suficiente.

En dicha resolución de anulación, el mando presidencial determinó la existencia de «desviación de poder» en el ejercicio de las potestades disciplinarias de la cartera, concluyendo además que se habían vulnerado de manera directa los derechos fundamentales de libertad de expresión y de reunión del dirigente, ambos garantizados por la Constitución de la República y los convenios internacionales sobre actividad gremial. En cumplimiento de esa determinación, Piedra fue restituido a sus funciones en la Dirección Nacional de la Guardia Republicana el 9 de setiembre de 2022.

A pesar de la restitución en el escalafón policial, la demanda subraya que los efectos perjudiciales del acto ilícito no fueron subsanados en su totalidad. Durante los dos años en que permaneció desvinculado de la fuerza de seguridad, el efectivo quedó inhabilitado para realizar servicios extraordinarios de custodia bajo el régimen del artículo 222 de la Ley Orgánica Policial. Estos servicios representan un componente sustancial del ingreso mensual habitual de los funcionarios policiales en actividad, cuya privación involuntaria generó un quebranto económico directo y comprobable.

El reclamo de contenido patrimonial exige asimismo la liquidación completa de los salarios caídos correspondientes a todo el período de la cesantía indebida, la regularización de los beneficios sociales, el pago de aguinaldos, las primas vacacionales y las compensaciones salariales no percibidas durante los veinticuatro meses de marginación laboral, sumando a cada uno de estos rubros los intereses legales y los reajustes por inflación correspondientes.

Daño moral, afectación a la carrera y pérdida de chance

Junto con los rubros estrictamente salariales, la pretensión reparatoria incorpora una partida específica destinada a compensar el daño moral ocasionado al dirigente sindical. La demanda expone el sufrimiento psíquico, la constante situación de zozobra familiar y el descrédito público y profesional al que se vio sometido Carlos Piedra durante los años en que se prolongó la investigación administrativa y mientras estuvo vigente la sanción expulsoria.

El texto judicial fundamenta que la condición de funcionario policial y presidente de una organización sindical profundizó la exposición pública del caso, dañando su reputación funcional dentro de la institución y frente a sus pares. El impacto de las medidas disciplinarias derivó en un menoscabo de su honor profesional que la defensa busca cuantificar económicamente a través de la responsabilidad extracontractual del Estado por funcionamiento anormal del servicio.

Otro de los capítulos centrales del reclamo radica en la figura jurídica de la pérdida de chance, vinculada al severo estancamiento que sufrió la carrera administrativa del efectivo. Durante el período en que se extendió el sumario de cuatro años y durante la vigencia de la cesantía revocada, Piedra quedó marginado de los concursos de ascenso, inhabilitado para computar antigüedad calificada y excluido de los cursos de perfeccionamiento requeridos para concursar por jerarquías superiores dentro de la Dirección Nacional de la Guardia Republicana.

Esta postergación funcional trajo aparejada una frustración definitiva de oportunidades de progreso escalafonario que ya no pueden ser recuperadas retroactivamente, lo que fundamenta el pedido de una indemnización autónoma por la pérdida de expectativas legítimas de desarrollo profesional.

El contexto sindical y el nuevo pedido de cesantía

La presentación de esta acción judicial coincide con un nuevo escenario de conflictividad administrativa entre el dirigente y las autoridades de la cartera de seguridad. En la actualidad, el Ministerio del Interior ha iniciado un nuevo procedimiento disciplinario en el que solicita formalmente la destitución de Carlos Piedra de las filas de la Guardia Republicana.

Este nuevo proceso sumarial se desarrolla en un contexto de marcada tensión gremial, vinculado de forma directa a las manifestaciones públicas y denuncias laborales formuladas por el sindicato sobre las condiciones de trabajo, equipamiento y régimen operativo en esa unidad policial.

Fuentes del ámbito sindical señalaron que, en caso de concretarse una nueva resolución sancionatoria de destitución que vulnere el fuero sindical, se abrirá la vía para una nueva y sucesiva demanda patrimonial contra la administración pública. La reiteración de procesos disciplinarios sobre dirigentes gremiales continúa siendo objeto de debate en el ámbito del derecho laboral y administrativo uruguayo, mientras se aguarda la fijación de la audiencia de conciliación que dará inicio formal al proceso en la sede judicial civil de Montevideo.

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