El informe de Fundación Telefónica reveló que el 87% de las empresas españolas demanda un impulso hacia el desarrollo de tecnologías europeas para mejorar la competitividad en el ámbito global. Este contexto se enmarca dentro de la creciente preocupación por la dependencia del continente de compañías tecnológicas de otras partes del mundo, como Estados Unidos y China. A continuación, se exploran las implicaciones de esta situación y las percepciones que tienen tanto ciudadanos como empresas sobre la soberanía digital en Europa.
Preocupación creciente por la autonomía tecnológica de Europa
La directora general de Fundación Telefónica, Isabel Salazar, comentó que mediante un proceso de escucha activa se ha evidenciado una inquietud creciente en relación con la autonomía tecnológica en Europa. De acuerdo con el estudio, un alto porcentaje de la población y las empresas considera que es crucial desarrollar capacidades tecnológicas propias para reducir la dependencia externa. El 87% de los encuestados sostiene que Europa debería contar con sus propias plataformas, lo que refleja el deseo por una mayor independencia tecnológica.
Asimismo, se observó que el 91% de las empresas piensan que los gobiernos europeos deben impulsar el desarrollo de estas tecnologías. Se destaca que la ciberseguridad, las redes de telecomunicaciones y los centros de datos son áreas críticas que requieren atención inmediata para garantizar la soberanía digital del continente.
Un panorama con oportunidades para el futuro
A pesar de las preocupaciones sobre la dependencia tecnológica, el 54% de los encuestados confía en que la soberanía tecnológica europea mejorará en la próxima década. Esta percepción sugiere que, aunque las inquietudes sobre la inteligencia artificial y la protección de datos persisten, también se reconoce el impacto positivo de la tecnología en aspectos como la economía, el empleo y la educación.
Con iniciativas como la creación de un THINK&DO TECH, Fundación Telefónica busca conectar el pensamiento estratégico con acciones concretas que possibiliten el desarrollo de capacidades tecnológicas europeas. Esto representa una oportunidad única para que Europa se posicione con fuerza en el escenario tecnológico global, alineándose con valores democráticos y éticos que son fundamentales para la ciudadanía.






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