El tejido social del departamento canario experimenta una de sus jornadas más grises y complejas de los últimos tiempos. Una multitud compuesta por familiares, amigos, vecinos de la zona y colectivos civiles dedicados a la defensa de los derechos de las mujeres se dio cita en la localidad para acompañar el coche fúnebre con los restos de Florencia, la mujer de 28 años que se transformó en la más reciente víctima de la violencia machista tras consumarse el femicidio en Los Cerrillos.
La ceremonia, caracterizada por un silencio sepulcral que solo se interrumpía por cerrados aplausos de respeto y pedidos unísonos de justicia, dejó al descubierto el profundo trauma que este tipo de episodios genera en las pequeñas comunidades del interior del país, donde la proximidad vecinal transforma el dolor privado en una causa de movilización pública inmediata.
Una procesión de flores blancas e impotencia comunitaria
El cortejo que partió desde la sala velatoria local estuvo flanqueado por decenas de personas que portaban globos y flores blancas como símbolo de paz y repudio absoluto a la violencia de género. El femicidio en Los Cerrillos, ejecutado de acuerdo con las pericias policiales primarias por la expareja de la joven —quien ya se encuentra a disposición de las sedes de la Fiscalía Letrada de Canelones—, encendió nuevamente los debates sobre la efectividad de las medidas de protección y el funcionamiento de las tobilleras de geolocalización en las áreas rurales y semirrurales.
Durante el trayecto hacia el cementerio, diversas referentes de colectivos feministas de la comuna canaria expresaron la urgencia de profundizar los recursos destinados a la contención psicológica y el amparo habitacional de las mujeres en situación de vulnerabilidad. El perfil de Florencia, descripta por sus compañeros de trabajo y amigos como una persona sumamente solidaria, alegre y dedicada al cuidado de su entorno, profundizó la sensación de injusticia entre quienes se acercaron a brindar las condolencias a sus padres y hermanos.
El proceso judicial y el reclamo de penas máximas
Mientras los allegados intentan procesar el duelo en un ambiente de contención vecinal, los equipos fiscales asignados al caso avanzan en la formalización de la investigación criminal. Los asesores legales que patrocinan a la familia de la víctima adelantaron que exigirán la aplicación del tipo penal de homicidio muy especialmente agravado por el femicidio, una figura jurídica que prevé las sanciones penitenciarias más severas del código penal uruguayo, incluyendo la posibilidad de solicitar medidas de seguridad limitativas accesorias debido a la premeditación y la saña demostradas en la escena.
El último adiós a Florencia culminó con la lectura de una breve carta por parte de sus amigas de la infancia, quienes prometieron mantener viva su memoria mediante acciones de concientización y militancia activa para que el femicidio en Los Cerrillos no quede tipificado como una estadística más en las planillas oficiales de criminalidad. La comunidad maragata y canaria permanece en estado de asamblea permanente, coordinando futuras vigilias frente a las sedes de los juzgados letrados de la zona para vigilar de cerca el desarrollo de las audiencias de juicio oral que comenzarán en los próximos meses.
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