Conflicto en el Sáhara Occidental
El enviado especial de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, expresó su preocupación tras un ataque con cohetes llevado a cabo el martes por el Frente Polisario en Esmara. Este ataque tuvo como objetivo varias bases marroquíes situadas en las afueras de la ciudad, lo que ha generado un nuevo foco de tensión en la región.
De Mistura, en declaraciones a la prensa, enfatizó que “este es un momento para el diálogo y las negociaciones, no para la escalada militar”. Su mensaje, transmitido por el portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, subraya la necesidad urgente de restablecer el alto el fuego y buscar una solución política duradera y aceptable para ambas partes.
La Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) también ha manifestado su inquietud ante estos acontecimientos. En un comunicado, la misión instó a evitar cualquier acción que pueda poner en riesgo el proceso político en curso, destacando la “profunda preocupación” por los disparos en zonas civiles.
El ataque fue reivindicado por el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS), que es la rama militar de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Según informes, al menos tres proyectiles impactaron en la zona, lo que ha intensificado el clima de tensión en el área.
La Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEDH) denunció que el Polisario atacó “objetivos civiles”, acusando a la organización de intentar “boicotear y sabotear los planes de paz de la comunidad internacional”. Esta acusación añade un nuevo elemento a la complejidad del conflicto, donde las acciones militares se entrelazan con las preocupaciones humanitarias.
Desde la misión de Estados Unidos ante la ONU, se condenó el ataque y se advirtió que “tal violencia amenaza la estabilidad regional y los avances logrados hacia la paz”. La representación estadounidense instó a todos los actores involucrados a comprometerse con la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que busca establecer un marco para la resolución del conflicto.
Historia del conflicto
El Sáhara Occidental, antigua colonia española, fue ocupado por Marruecos en 1975, lo que desató una resistencia armada liderada por el Frente Polisario. Este conflicto se prolongó hasta 1991, cuando ambas partes firmaron un alto el fuego con la intención de celebrar un referéndum de autodeterminación. Sin embargo, las diferencias sobre la elaboración del censo y la inclusión de colonos marroquíes han impedido hasta ahora la realización de dicho referéndum.
La actual negociación se basa en la resolución 2797, adoptada por el Consejo de Seguridad el 31 de octubre de 2025, a propuesta de Estados Unidos. Este texto, que respalda por primera vez el plan de autonomía marroquí como base para una solución negociada, marca un cambio significativo en la postura de la comunidad internacional respecto al conflicto.
A medida que las tensiones aumentan, la comunidad internacional observa con atención los acontecimientos en el Sáhara Occidental. La situación actual pone de manifiesto la fragilidad del proceso de paz y la necesidad de un compromiso renovado por parte de todas las partes involucradas.
El conflicto en el Sáhara Occidental sigue siendo un tema candente en la agenda internacional, con implicaciones que trascienden las fronteras de la región. La búsqueda de una solución pacífica es más urgente que nunca, y los recientes ataques solo han complicado aún más un panorama ya de por sí complejo.
La ONU ha reiterado su llamado a la calma y a la reanudación de las negociaciones, enfatizando que el diálogo es el único camino viable hacia una resolución duradera.
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