El pasado 10 de mayo, Boca Juniors vivió una de sus noches más amargas en la mítica Bombonera. El equipo dirigido por Claudio Úbeda quedó eliminado del Torneo Apertura tras caer 3-2 frente a Huracán en un partido que se extendió a 120 minutos. Esta derrota en los octavos de final dejó a los hinchas boquenses con un sabor amargo y generó una ola de críticas hacia el plantel y el cuerpo técnico.
Un inicio prometedor que se desmoronó
El encuentro comenzó con una ventaja tempranera para Huracán gracias al gol de Leonardo Colo Gil. Sin embargo, Boca Juniors logró nivelar el marcador en el tiempo reglamentario con un tanto de Milton Giménez. El empate a uno parecía abrir una esperanza para el conjunto xeneize de cara a la prórroga.
No obstante, durante el tiempo extra, dos errores cruciales del defensor Lautaro Di Lollo resultaron en sendos penales a favor de Huracán. Óscar Romero, hermano del conocido Ángel Romero, no desaprovechó las oportunidades y convirtió ambos tiros desde los doce pasos, colocando a su equipo en una posición de ventaja que resultó insalvable para el local.
Un arquero como figura y un Boca en crisis
El arquero de Huracán, Hernán Galíndez, fue una de las grandes figuras de la noche. Con varias intervenciones decisivas, Galíndez mantuvo a su equipo en el partido, especialmente cuando Huracán se quedó con nueve jugadores debido a las expulsiones de Eric Ramírez y Fabio Pereyra. Sus atajadas sobre Miguel Merentiel, Santiago Ascacíbar y Milton Delgado fueron vitales para sellar el triunfo.
En contraste, la actuación de Boca Juniors dejó mucho que desear. Claudio Úbeda y sus dirigidos fueron incapaces de capitalizar su superioridad numérica en el campo tras las expulsiones del rival. Además, la lesión de Adam Bareiro, quien tuvo que ser reemplazado, sumó preocupación en el banco de Boca. Su sustituto, Milton Giménez, tuvo la oportunidad de definir el partido en los últimos minutos del tiempo reglamentario, pero falló en dos ocasiones claras, incluyendo una que pudo haber sido el gol de la clasificación.
Mirando hacia el futuro y los próximos desafíos
Con la eliminación en el Torneo Apertura, Boca Juniors ahora debe volcar toda su atención en la Copa Libertadores, donde los próximos encuentros serán cruciales para definir su futuro en el certamen continental. El martes 19 de mayo, el equipo de Úbeda recibirá a Cruzeiro, y el jueves 28 se enfrentará a Universidad Católica, ambos encuentros en la Bombonera y comenzando a las 21:30 hora argentina.
Por su parte, Huracán, tras esta victoria, espera su próximo rival en cuartos de final, que saldrá del ganador entre Argentinos Juniors y Lanús. Este triunfo ha dado un respiro al equipo de Diego Martínez, quien ha sabido gestionar un plantel que mostró carácter y determinación, incluso en inferioridad numérica.
Una reflexión sobre el presente y futuro de Boca
La eliminación en un torneo local siempre es un golpe duro para un club de la envergadura de Boca Juniors. Sin embargo, las críticas se han centrado tanto en la gestión táctica de Claudio Úbeda como en el rendimiento individual de algunos jugadores. La hinchada xeneize, conocida por su pasión y exigencia, ha manifestado su descontento con silbidos al concluir el partido, una señal clara de que esperan más de su equipo.
El desafío para Úbeda y su plantel es ahora revertir esta situación y enfrentar con éxito los compromisos internacionales que se avecinan. La historia de Boca Juniors en la Copa Libertadores está llena de éxitos, y los hinchas esperan que esta edición 2026 no sea la excepción.
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