Lo que debía ser una caravana de aliento y pasión hacia San Pablo terminó en un episodio de delincuencia común que empaña la imagen del fútbol uruguayo en el exterior. Los hinchas de Peñarol detenidos y demorados este miércoles en la localidad de Tijucas son los protagonistas de un nuevo escándalo que obligó a la intervención de la Policía Militar brasileña.
Crónica de un saqueo innecesario
El incidente se desató en la estación de servicio WDcon, ubicada en el barrio Morretes, a unos 50 kilómetros de Florianópolis. Tres ómnibus que transportaban a la parcialidad aurinegra para el encuentro de este jueves frente a Corinthians realizaron una parada técnica que rápidamente derivó en caos. Según las denuncias presentadas por los propietarios del establecimiento, un grupo de pasajeros comenzó a sustraer mercadería de forma coordinada, enfocándose principalmente en bebidas blancas de alto valor.
La respuesta de las autoridades locales fue inmediata. Unidades de la Policía Militar interceptaron los vehículos y procedieron a inmovilizar a todos los ocupantes. Las imágenes captadas en el lugar mostraron a decenas de fanáticos sentados en el asfalto bajo custodia policial, mientras los efectivos realizaban un registro exhaustivo de las unidades de transporte.
El botín del escándalo y el accionar policial
La requisa confirmó las peores sospechas. En el interior de los ómnibus se hallaron ocho botellas de whisky Johnnie Walker (cuatro de la línea Black Label y cuatro de Red Label), las cuales fueron reconocidas como parte de la mercadería hurtada. El portal local Jornal Razao confirmó que los registros de las cámaras de seguridad del comercio fueron determinantes para identificar a los responsables y corroborar que el robo no fue un hecho aislado, sino una acción colectiva de impunidad.
Como consecuencia directa, uno de los parciales fue formalmente arrestado y trasladado a la Comisaría de Policía Civil en Itapema. El sujeto, a quien se le incautaron sus pertenencias personales y teléfono móvil, quedó a disposición de la justicia brasileña y perdió toda posibilidad de presenciar el partido en el Neo Química Arena, enfrentando ahora cargos criminales en territorio extranjero.
El fracaso de las advertencias institucionales
Este episodio de violencia y hurto ocurre a pesar de los esfuerzos del Club Atlético Peñarol y del Consulado General del Uruguay en San Pablo por evitar conflictos. En las horas previas al viaje, la institución mirasol había emitido una guía de recomendaciones de cumplimiento obligatorio para sus seguidores, advirtiendo sobre el rigor de la ley brasileña y la importancia de mantener un comportamiento ejemplar. Sin embargo, estas pautas fueron ignoradas por un sector de la hinchada que priorizó el descontrol por encima del apoyo deportivo.
Consecuencias para la imagen internacional
Mientras en lo deportivo el equipo se juega su futuro en el Grupo E de la Copa Libertadores, fuera de la cancha las noticias son desoladoras. La “convicción” y la “fe” que el plantel profesa para el duelo ante Corinthians contrastan radicalmente con las imágenes de hinchas custodiados por fusiles en una estación de servicio. La seguridad en los traslados de parcialidades uruguayas hacia Brasil queda nuevamente bajo la lupa, en un contexto donde la hostilidad suele ser la norma y estos actos solo sirven para encender la mecha de una represión mayor.
El hincha detenido ahora deberá enfrentar el proceso legal en Brasil, un país que no suele tener clemencia con los disturbios provocados por extranjeros en el marco de eventos deportivos. El resto de la caravana continuó su ruta hacia San Pablo, pero con el estigma de un incidente que ya dio la vuelta al mundo y que deja a Peñarol, una vez más, en el centro de la polémica por causas ajenas a la pelota.
Suscribite a Uruguay Al Día
Recibí las noticias más importantes directamente en tu correo. Información clara, independiente y actualizada todos los días.
Seguinos en WhatsApp
Unite a nuestro canal oficial y recibí alertas, noticias y contenido exclusivo de Uruguay Al Día.
🔔 Unirme al canal de WhatsApp