El sistema de medicina transfusional en el este del país atraviesa una de sus crisis más agudas tras una decisión administrativa que ha generado indignación en el espectro político y profesional. Jorge Curbelo, el médico que lideró el Hemocentro de Maldonado desde su fundación hace casi dos décadas, fue desplazado de su cargo por orden directa de ASSE. La resolución, comunicada mediante una llamada telefónica desde la capital, interrumpió abruptamente una gestión que había convertido a la institución en un modelo de referencia internacional. El momento de la destitución no parece casual: Curbelo se disponía a exponer ante el Parlamento la crítica situación financiera que atraviesa el centro asistencial.
El desmantelamiento del Hemocentro de Maldonado y el fin de una era
La remoción de Curbelo es vista como la respuesta oficial a su resistencia frente a un ajuste de caja que amenaza con paralizar los servicios básicos de recolección de sangre. Según datos que el propio médico compartió con su equipo técnico antes de ser cesado, la institución sufrió una poda presupuestal que supera el 50% en áreas neurálgicas. Este recorte impacta directamente en las jornadas educativas, el mantenimiento eléctrico de las unidades y, lo más grave, en la logística operativa del Hemobús. Sin estos fondos, la capacidad de captación de donantes se verá reducida a su mínima expresión, afectando el stock de hemoderivados para toda la región.
La trayectoria de Curbelo al frente de la institución se extendió a lo largo de diversos gobiernos, lo que reforzaba su perfil técnico por encima de las banderas partidarias. Su cese no solo implica la pérdida de un referente en hemoterapia, sino que también pone en duda la continuidad de programas pioneros de donación de plaquetas y campañas de sensibilización en centros educativos. La preocupación central radica en que, sin una dirección técnica con autonomía para reclamar recursos, el centro de medicina transfusional podría entrar en un proceso de degradación institucional irreversible.
El Hemobús en la cuerda floja por falta de fondos
Una de las consecuencias más inmediatas de la asfixia financiera es la limitación operativa de la unidad móvil de colectas externas. El Hemobús, un símbolo de la descentralización sanitaria en el interior, pasaría de una actividad plena a realizar salidas mínimas debido a la imposibilidad de cubrir costos de combustible y personal. Esta reducción no solo implica menos sangre disponible para emergencias, sino que conlleva la pérdida de puestos de trabajo para administrativos, técnicos y choferes que dependen de la frecuencia de estas jornadas en el territorio.
Pedido de informes parlamentario y reacción política
Desde el ámbito legislativo, la destitución ha sido calificada como una maniobra para evitar que la opinión pública conozca el alcance real del ajuste. El diputado nacionalista Federico Casaretto confirmó que elevará un pedido de informes urgente a ASSE. El objetivo es que las autoridades expliquen no solo los criterios técnicos para remover a un director con 17 años de experiencia intachable, sino que fundamenten el recorte presupuestal que asfixia al centro regional. Para los representantes locales, la medida es un golpe directo a la calidad asistencial del departamento de Maldonado.
El mensaje de despedida de un director bajo fuego
En una misiva dirigida a la comunidad médica, el exdirector expresó su dolor por tener que abandonar la lucha por el presupuesto desde fuera de la institución. «He peleado para que este lugar sea referencia nacional», manifestó en un texto donde reafirma que su prioridad fue siempre la sostenibilidad del servicio. El silencio de las autoridades de ASSE frente a las consultas de la prensa solo aumenta la incertidumbre sobre quién tomará las riendas del centro y si se revertirá la política de recortes que hoy pone en jaque al sistema de donación del este uruguayo.
El conflicto en el Hemocentro de Maldonado trasciende lo administrativo para convertirse en un debate sobre las prioridades de la salud pública. Mientras la administración central defiende la optimización de recursos, la comunidad médica advierte que la sangre no es un bien negociable. La salida de Curbelo marca un punto de inflexión que deja al banco de sangre regional en un estado de vulnerabilidad inédito, justo cuando más se necesita de una gestión técnica sólida frente a los desafíos de la medicina moderna.
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