Previsiones sobre un fenómeno climático extraordinario
El fenómeno natural conocido como El Niño podría alcanzar este año una intensidad que no se ha visto en al menos una década. Los pronósticos iniciales sugieren que estamos ante la posibilidad de un ‘super’ El Niño, lo cual traería consigo un clima extremo en diversas regiones del planeta. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), esta condición climática podría comenzar a manifestarse en los próximos meses, específicamente durante la primavera o el verano.
El último ‘super’ El Niño, que ocurrió hace aproximadamente diez años, dejó una huella significativa en el clima global. En aquella ocasión, se formaron 16 ciclones tropicales en la cuenca del huracán del Pacífico central, incluyendo la notable aparición simultánea de tres tormentas de categoría 4 en el Pacífico central y oriental. Este fenómeno tiende a aumentar la actividad de huracanes en el Pacífico, mientras que disminuye la del Atlántico debido a la reducción de la cizalladura del viento en el primero y su incremento en el segundo.
El fenómeno y sus posibles consecuencias
El Niño es un fenómeno recurrente que ocurre cada dos a siete años y altera de manera significativa el clima global al introducir nuevas extremas meteorológicas. La NOAA ha señalado que hay un 25% de probabilidad de que el próximo El Niño sea ‘muy fuerte’ y un 50% de que sea ‘fuerte’, con temperaturas en el océano Pacífico que podrían aumentar al menos 1.5 grados Celsius por encima del promedio.
Este fenómeno se origina en el océano Pacífico tropical, donde los vientos alisios generalmente soplan de este a oeste, empujando aguas más cálidas hacia Indonesia. Cuando estos vientos se debilitan, las aguas cálidas comienzan a moverse hacia el este, modificando la circulación atmosférica de la Tierra. Esta alteración puede provocar sequías severas en algunas áreas y tormentas intensas en otras.
Vigilancia y preparación
Los científicos utilizan satélites y boyas de investigación para monitorear las temperaturas oceánicas y prever las condiciones de El Niño. Según Emily Becker, profesora investigadora de la Universidad de Miami y miembro del equipo de pronóstico de la Oscilación del Sur de El Niño de la NOAA, tener un El Niño proporciona una perspectiva valiosa para anticipar eventos climáticos globales.
“Cuando tenemos un El Niño, influye en la atmósfera global de tal manera que nos brinda una mayor capacidad para prever dónde y cuándo ocurrirán ciertos eventos climáticos”, explica Becker. Así, a pesar de la incertidumbre que acompaña a este fenómeno, también ofrece una oportunidad para prepararse mejor ante posibles eventualidades.
El precedido de un ‘super’ El Niño
Un ‘super’ El Niño, aunque no es un término científico formal, se refiere a un evento de El Niño especialmente fuerte, en el que las temperaturas del océano Pacífico aumentan al menos 2 grados Celsius por encima del promedio. Estos eventos son raros y el último de su tipo, ocurrido entre 2015 y 2016, estuvo asociado con una temporada de huracanes récord en el norte del Pacífico central, escasez de agua en Puerto Rico, sequías en Etiopía, y las temperaturas superficiales globales más altas registradas hasta ese momento.
Este año, las predicciones indican que hay un inusual 25% de probabilidad de que se desarrolle un ‘super’ El Niño, lo que destaca la singularidad de las condiciones actuales. Si bien las predicciones a largo plazo sobre El Niño son complicadas, el conocimiento adquirido en eventos pasados permite a los meteorólogos y científicos mejorar las estrategias de preparación y respuesta.
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